Los aceites esenciales y el olfato

Los aceites esenciales emplean la actividad sensorial del olfato como vía de acceso. La sustancia aromática se funde en la atmósfera atraves de un proceso de expansion que es recibido por la persona como un gesto de interiorización, recogimiento. De este modo, las cualidades de la sustancia son transmitidas a la persona que lo recibe.

La percepción olfativa es algo extremadamente sutil y se encuentra relacionada con los estados psíquicos. Así, la acción del aceite esencial puede entenderse como una vibración energética la cual actúa más allá del plano físico.

Para poder percibir los olores es necesario que el aire inhalado que posee moléculas volátiles logre la parte superior de las fosas nasales donde se encuentran las fibras nerviosas olfativas. Dichas células son las encargadas de transformar la energía química en impulsos eléctricos que estimulan los centros olfativos.

A diferencia del centro de los sentidos, los estímulos olfativos llegan de manera directa a la corteza cerebral ; este hecho explica por qué un olor o perfume puede provocar directamente un recuerdo de alguna experiencia, sentimiento, etc..

Los aromas y los perfumes forman parte de la historia del hombre por lo que se puede afirmar que el olfato se encuentra relacionado con el cuerpo físico y espiritual. Por otro lado, el sentido del olfato se ha encontrado vinculado con el instinto y con el inconsciente encontrándose en una dimensión sutil de la inconsciencia.

La psicoaromaterapia:

Puede entenderse como la ciencia cuyo objetivo recae en el efecto que poseen los olores sobre el estado de ánimo. Dicha ciencia concluye en la existencia de determinados aromas con efectos relajantes. De igual modo, otros olores también pueden conectar con los sentimientos.

Equilibrio cuerpo y mente:

Casi toda la información que entra a la mente entra a través de los sentidos, incluso las sensaciones físicas son reeinterpretadas por la mente. Cuando no existe equilibrio en esta relación sufrimos las consecuencias negativas: aumento de tensión, estrés, enfermedades, etc.

Tanto la mente como el cuerpo tienen un conjunto de necesidades que equilibradas propiciarán la relación adecuada con el entorno y con nosotros mismos.

Esto no quiere decir que las necesidades del cuerpo no repercutan en la mente y viceversa; se complementan encajando como un puzle.

El equilibrio entre cuerpo y mente no es otra cosa que entender a ambos como un todo que integra a la persona.

Su relación puede causar un efecto directo sobre nuestro estado de salud o la capacidad que tengamos para afrontar una enfermedad o problema determinado.

La cultura occidental concibe al cuerpo como algo que lleva consigo la mente, en algunas ocasiones incluso como un lastre, el cuerpo enferma, se daña, tiene ciertas necesidades, etc.

Esta concepción de cuerpo está muy limitada , ya que obvia las conexiones que existen entre cuerpo y mente. No contempla la posibilidad de que determinados pensamientos, sentimientos, puedan dañar nuestro estado físico.

En general, el ser humano occidental se identifica más con su cuerpo que con su mente marcando una línea divisoria entre los dos algo carente de sentido ya que sin cuerpo tampoco habría mente.

A pesar de esto no hay que caer en el error de pensar que siempre que se produce un accidente o que acaece una enfermedad es la mente la que provoca la situación, pero si hay que tener en cuenta que la mente puede avisarnos de múltiples maneras de una situación perjudicial para nuestro cuerpo.

Déjame saber si algúna vez has hecho uso de los aceites esenciales y cual ha sido tu experiencia……

Espero este último post te haya sido de utilidad, un abrazo 🌹