Y entonces llegó la ansiedad……

Así tal cual el titulo de una película de intriga o terror es como llega la ansiedad de repente a tu vida, sin esperarla.

Antes de la llegada de la ansiedad, la vida va pasando tranquila, con sus problemas, sus momentos de felicidad, el trabajo, los amigos, la familia, la pareja….pero todo cambia una vez se instala la ansiedad en tu vida.

En cuestión de poco tiempo las cosas dan vueltas y vueltas en tu cabeza en un bucle que parece que no tiene fin. Las demás personas no logran entender nada de lo que pasa, unos porque les da realmente igual y otros porque no pueden entender el porqué sI antes podías hacer todo lo que querías ahora no puedes.

Cuando la ansiedad en estado agudo llega a ti, ni siquiera puedes calmarte a la hora de dormir, la mayoría de personas se inquietan mucho; porque además la ansiedad se transforma en algo peor cuando se junta con la hipocondría y es por la noche cuando más miedo se suele tener.

Las personas con una ansiedad generalizada por ejemplo, pasan gran parte de su tiempo observándose y protegiéndose de no tener nuevos ataques de ansiedad, lo que les genera más estrés adicional.

Las personas con ansiedad se dividen en dos grupos los hiperactivos que ocupan su mente con la mayor cantidad posible de cosas para intentar vivir sin volverse ” locos” y los bloqueados que son incapaces de hacer la mayoría de las cosas porque dedican gran parte de su tiempo a su propia ansiedad.

La ansiedad se produce cuando una persona es incapaz de tomarse las cosas con más calma, pierde la calidad del sueño, se somete a una actividad excesiva y, por supuesto sufre, sobre todo con las excesivas demandas que recibe de los demás y de si mismo.

Lo que para muchas personas puede resultar algo difícil de comprender, porque nunca han sufrido de ansiedad, ataques de pánico, nerviosismo extremo, taquicardias, dolores de cabeza, problemas gastrointestinales, etc…..para las personas con ansiedad es un sin vivir diario, el día se vuelve un reto, las pequeñas cosas del día ya no son tan pequeñas , se vuelven enormes.

Es entonces cuando empieza la gran odisea de ir a urgencias porque crees que te pasa algo grave, de leer mil cosas en Google a cual peor sobre enfermedades, de ir a psicólogos, de ver grupos donde todo el mundo habla de lo que le pasa con todo detalle( no aconsejo esto último, porque escuchar continuamente cosas sobre enfermedades y síntomas al contrario de ayudar, puede empeorar), de que la familia ni los amigos entiendan nada….

LA CLAVE ES IR A BUSCAR EL CONFLICTO QUE CAUSÓ LA ANSIEDAD.

La ansiedad es un mecanismo ancestral, es una emoción que nos prepara para luchar o huir. Es una reacción automática que nos prepara para enfrentarnos a la situación en la que estamos.

El miedo es una respuesta automática de nuestro cuerpo, cuando tenemos que huir de algo o luchar contra algo que nos ataca, necesitamos respuestas potentes e inmediatas. Es entonces cuando el miedo nos ayuda, surge como respuesta automática para prepararnos para la acción; nos dispone para una huida rápido y efectiva.

Cuando la ansiedad nos ayuda a enfrentar y resolver problemas reales y concretos, la ansiedad es una emoción sana. Podemos entonces decir que se produce un transtorno de ansiedad cuando la reacción que tenemos no tiene una función eficaz, es decir, no nos ayuda a evitar o huir del estimulo agresivo que nos ha provocado o realmente no nos interesaría huir de el.

Muchos de los casos de ansiedad empiezan por un shock o conflicto al que nos hemos visto expuestos con el que no hemos sabido lidiar y nos ha producido un gran trauma en el momento que lo hemos sentido, dando, lugar en el mismo momento o en días posteriores a la ansiedad.

Es por ello que debemos indagar para encontrar el conflicto que ha hecho estallar la ansiedad en nosotros, esta tarea no siempre es fácil e incluso cuando localizas el conflicto a veces cuesta salir de ello, ya que pueden ser debidos a temas familiares o de pareja que están muy enquistados en el tiempo y que es ahora cuando nos damos cuenta.

Cuando la ansiedad ya está muy perpetuada en el tiempo es preciso buscar ayuda e incluso a veces tomar medicación si es muy grave el caso de ansiedad. Una vez has mejorado algo, es importante trabajar en hacer aquellas cosas que te dan miedo y has dejado de hacer, siempre de menos a más, pero intentando enfrentar los miedos que hemos creado con la ansiedad.

Si estas tomando medicación nunca debes dejarla por ti mismo, ya que se debe de seguir un proceso e incluso podría ser peligroso que lo dejases de un día para otro.

La ansiedad la puede tener cualquier persona, incluso hay testimonios de psicólogos o psiquiatras que han tenido crisis de ansiedad, nadie es inmune a padecer ansiedad en algún momento de su vida, y tal y como se mueve el mundo en estos momentos, con las crisis y problemas derivados de ellas cada día se dan más casos.

Prioritario es que busques cosas para hacer que te hagan sentir más relajado y poco a poco volver a hacer las cosas que hacías antes.

Practicas como el Yoga pueden ayudarte a sentirte más tranquilo y relajado así como también practicar otro tipo de ejercicios que te gusten.

Solo tu puedes conocer de donde viene tu ansiedad y empezar a trabajar para evitar que condicione tu vida.

Identifica el problema

Analizalo

Piensa en las posibles soluciones

Aceptar la situación es imprescindible para poder salir de la ansiedad, ya que si la ocultas solo servirá para que se haga más profunda.

La ansiedad es un problema mental, no físico, esto quiere decir que, por un lado no deberías tener dolores físicos más allá de los que pudiese provocar el propio problema psíquico, que es lo que conocemos por somatización.

Debes entender que más allá de ti mismo no existe ni peligro ni problema y puedes superarlo.

RESPIRA PROFUNDAMENTE

Es muy importante aprender a respirar bien, en las situaciones en las que te sientas estresado y empiezas a notar que la ansiedad se apodera de ti, respira PROFUNDAMENTE, estas respiraciones permiten oxigenar el cerebro y pensar con más claridad. La opción contraria es sufrir un ataque de ansiedad y que la presión psicológica se adueña de tu cuerpo y te sea físicamente imposible afrontar el problema.

EL EJERCICIO

Hacer ejercicio es una de las mejores formas de tranquilizar al cuerpo y enfrentarse a los problemas. Si haces ejercicio o practicas algún deporte acostumbrarás al cuerpo a estar relajado como antes de aquellas situaciones que consideres susceptibles de despertar tu ansiedad.

PARA DESACTIVAR LA ANSIEDAD TIENES QUE ENTENDERLA.

Aunque los ansiolíticos atenúan o anulan los síntomas de la ansiedad, dejan intacto el conflicto psicológico que hay detrás de los síntomas visibles.

Es muy importante crear un vínculo con el terapeuta que nos trate para abordar los conflictos que no podemos llegar a resolver por nosotros mismos.

Es necesario para tu recuperación que cambies el luchar contra la ansiedad por el aceptar que la tienes. Tenemos que comprender muy bien cómo funciona, para poder ver que no es algo peligroso, poder aceptarlo y trabajarlo poco a poco con nuevas herramientas.

La meditación también puede ser un aliado para ti, hay muchos videos donde puedes aprender como hacerlo e incluso puedes hacer una meditación guiada o Mindfulness. También te ayudaría a dormir mejor y relajarte.

Puedes aplicar para un momento de estrés o ansiedad la conocida como regla 7/11

Detente

Concéntrate en tu respiración, sin pensar en nada más.

Inhala todo lo profundo que puedas mientras cuentas mentalmente hasta 7.

Exhala lentamente mientras cuentas mentalmente hasta 7.

Recuerda que respirar correctamente es muy importante para salir del estado de ansiedad puedes encontrar muchos ejercicios de respiración en internet

Espero te haya gustado este nuevo post y si tienes alguna pregunta no dudes en ponerte en contacto conmigo. Saludos 🦋