Erase una vez….una emoción llamada miedo

Cuando una persona lucha por lo que desea, el miedo no lo limita, ningún obstáculo puede vencerlo. Todos los temores que puedan abordarle lo utilizan como impulso para seguir adelante y vencer hasta lo imposible.

Aquellos que se quedan estáticos, de pie, sin dar un nuevo paso porque tienen temor a las consecuencias o a equivocarse, son personas estancadas que no solo no avanzan, sino que no permiten que los demás lo hagan.

“El que no arriesga no gana”

Inconscientemente todos tenemos miedo de esto 

¿Alguna vez sentiste que no eras suficientemente bueno para lograr algo?

¿Te sentiste derrotado incluso antes de empezar?

Este miedo se convierte en nuestro peor enemigo cuando queremos lograr algo: el miedo a fracasar. 

Y se convierte en uno de los mayores obstáculos que te impiden lograr tus metas.

Vivir sin miedo

“Vivir sin miedo es igual a vivir (con todas las letras)”, es preciso que cambies tu actitud frente a tu día a día. Pregúntate dónde comenzaron los sentimientos de miedo, el origen de tus temores, comprende qué es aquello que te ha llevado a situarte en la posición actual, es decir, a no vivir como corresponde.

Tal vez puede haber sido que fuiste criado en una familia muy estricta, o que has tenido una decepción muy grande en tu vida amorosa o profesional. Una traición, una muerte, un trauma, un error grave, todo aquello nos paraliza.

Sin embargo, no es excusa suficiente como para dejar que pasen y pasen los días en el calendario sin hacer algo diferente. Trabaja en ello, acude a una terapia si es necesario, habla con quién sea adecuado, pero lo importante, es que “no te dejes estar”.

Sumérgete en los recuerdos de tu memoria y en lo que ocurre en tu corazón, exterioriza aquello que te pasa. Si no te animas con alguien enfrente, hazlo frente al espejo.

Da el primer paso y no te detengas.

La indecisión es la semilla del temor.

Tienes que comenzar, aunque tengas miedo.

Si continúas esperando el momento oportuno solo provocarás que la indecisión se convierta en dudas.

Las dudas y la indecisión juntas le darán más poder al temor y al miedo.

Y puede que llegue un día en el que te des cuenta que han pasado muchos, muchos años y lamentarás no haberlo intentado.

Haz la prueba, ¿hay algo que te arrepientas de no haber hecho (tanto a nivel personal como profesional)?

Escríbelo, vacíalo y date cuenta de que hay grandes o pequeñas cosas que podrías haber hecho y no hiciste.

No dejes que sea demasiado tarde para eso que quieres hacer y no te atreves!

Realmente, ¿a qué estas esperando?

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Qué podemos hacer para aprender a soltar?

Sabemos que no hay mayor carrera que la de la vida misma. Ésta se ocupa de que aprendamos a soltar. Y este aprendizaje puede darse “por la buenas o por las malas”. Se da “por las malas” cuando no nos tornamos conscientes de la fuente de dolor o cuando, ante la pérdida, desperdiciamos nuestra energía–atención tan sólo en sufrir, sin extraer el aprendizaje que late tras cada vivencia dolorosa. Sin embargo, el aprendizaje se da “por las buenas” cuando, con cada caída, tratamos de poner consciencia en qué es lo que duele.

La autoconsciencia es un camino de aprendizaje y desarrollo por el que podemos desplegar herramientas de autogestión, de modo que, cuando llegan los momentos duros, sepamos al menos nombrar lo que nos sucede.

Es a través de una práctica constante de saber rendirse, de saber dejar ir lo viejo, lo que ya caducó, lo que ya cumplió su función en nuestra vida, que podremos generar el espacio necesario para abrir paso a lo nuevo y al contacto con nuestra interior, con nuestra verdad y con nuestro crecimiento personal.

Las emociones son un aspecto fundamental de nuestra existencia, gracias a ellas tomamos decisiones ante la gran cantidad de estímulos que se presentan en nuestro entorno. Sucede que, lo que muchas veces las emociones nos están diciendo, son cosas que no estamos preparados para escuchar ni atender. Es así como nace el miedo a sentir, que cargamos con él sin apenas darnos cuenta.

Las relaciones que mantenemos con los demás son un buen reflejo de quiénes somos, qué es lo que queremos y cómo nos comportamos. Lo que estamos ofreciendo al mundo, es generalmente lo que nos está devolviendo. Cuando estamos abiertos a dar lo mejor de nosotros, esa apertura también se traduce en poder recibir cosas que nos agradan y que deseamos para nosotros.

La mayoría de las veces caemos en el error de pensar que merecemos mucho más de lo que estamos obteniendo ¿hemos echado un vistazo a lo que estamos cosechando? Las semillas que estamos empleando a veces resulta que son las de la discordia, del rechazo, y sobre todo, de la desconfianza, y el miedo que tenemos a ofrecer lo mejor de nosotros. Nuestro amor, nuestro cariño y nuestra confianza. Al impedir que nuestras emociones se manifiesten, cargamos con muchas heridas del pasado.

Aceptar nuestros miedos sin dejar de sentir

El miedo es algo adaptativo, evitarlo no es una solución para nada, ni tampoco supone dejar de ser valiente. Experimentar el miedo no es de cobardes. Las personas valientes sienten el miedo, pero no por ello dejan de sentir y de vivir, esa es la auténtica valentía. La emoción del miedo nos avisa de algo, para que estemos alerta. Basándose en nuestras experiencias aparecen mucho miedos que están en relación con situaciones que fueron desagradables.

Estas situaciones que nos evocan a otras anteriores, nos sirven para darnos cuenta de que podemos superarlas, enfrentándonos, dándole otro sentido y ofreciendo otra perspectiva, basada en el afrontamiento y aprendizaje. Es así como la meditación nos ayuda a reconocer lo que experimentamos para identificarlo y poder aceptarlo, esta conciencia es la que necesitamos para dar pasos hacia adelante y no estar continuamente retrocediendo.

El miedo a sentir nos impide fundirnos con nuestras emociones, y nos impide sentir aquellas sensaciones que son las que nos generan bienestar. Y cuando entramos en esta dinámica perdemos incluso de vista nuestras auténticas motivaciones, y el sentido que tiene para nosotros vivir. Llega el momento en el que tenemos que hacer frente a esta situación para dejar de ser unos forajidos de la propia existencia.

En la conciencia y la aceptación se encuentran los elementos fundamentales que aportan valor y sentido a nuestras vivencias. Como hemos dicho la meditación es la herramienta que nos ayuda a preparar nuestra mente para que nos acerquemos al fluir de nuestros pensamientos, de nuestras sensaciones, sentimientos y emociones. Solo así podremos experimentar toda la riqueza que hay en nosotros, solo así podremos abrirnos a los demás para ofrecerles lo que somos, y solo así podremos profundizar en las relaciones para compartir el amor.

He aquí algunas formas de construir más puentes y menos muros:

Confianza
Aprende a confiar, porque confiar en uno mismo, en los demás y en la vida abre posibilidades imprevistas. No te preocupes demasiado si te engañan, si el otro no dice la verdad, si, si, si…
Deja estos “si” y actúa. Como se suele decir: “Quien nada arriesga, nada gana.”

Fe
Salta por encima de las barreras; no las conviertas en excusas. Si no aceptamos retos, nuestra vida es una vida de “aburrida seguridad” cuyo fundamento está en el miedo a la novedad y al cambio. Puede parecer cómoda y segura, pero es de una seguridad ilusoria, que puede romperse en cualquier momento, de cualquier forma.

Aceptación
Los errores, los contratiempos, los fracasos, las decepciones forman parte del proceso de crecimiento y de conocimiento, y no hay que condenarlos o temerlos. Todo ser humano los ha experimentado o los está experimentando, y los continuará experimentando.

Ser liviano
Todas las cosas tienen su significado y, si no ahora, al fin, entenderemos ese significado. Es sano para la mente y el cuerpo no cargar con el peso de la exageración y la falta de perspectiva.

La vida es un juego
Conoce las reglas y juégalo bien. Un buen jugador entiende, por eso es tranquilo, tolerante y flexible, no se queda atascado en una jugada, un movimiento u otro jugador durante demasiado tiempo, concede el respeto y la atención debidos, pero sigue adelante. Un buen jugador desempeña en el juego el papel que le corresponde y no intenta desempeñar el de los demás.

Amor propio
Reconozcamos nuestra realidad espiritual como seres humanos con recursos de calidad en su interior que tienen siempre que estar abiertos para usarlos. No necesitamos aceptar falsos apoyos del exterior, como un nombre, fama y elogio. Somos lo que somos por lo que hay en nuestro interior. Nuestro punto de referencia es lo que de eterno y valioso hay en nuestro interior; entonces no puede darse el miedo a recibir daño.

Silencio y perspectiva positiva
Cuando nos damos cuenta de la importancia de estar en silencio y quietud de vez en cuando, entonces nuestra positividad hacia el yo y la vida se reexamina y renueva. De lo contrario, la velocidad e inmensidad de las fuerzas negativas, provengan del yo o de los demás, sin duda nos harán temerosos.

Alejémonos de las presiones de la vida y aprendamos a romper las cadenas del miedo que nos atan y nos impiden progresar espiritualmente.

¿Dónde están tus sueños? Justo detrás de tus miedos.

Se han escrito muchos libros sobre el miedo, hasta uno se llama “No miedo”, pero ¿qué pasaría, si hubiera un libro que se llamara: “Vive tu miedo”?. Creo que nadie lo compraría pero cuanto es de necesario.

Tenemos miedo a cualquier situación, por pequeña que sea. Que se nos escape de lo que nosotros ya conocemos.

Siempre tendremos un pero.., un hay que.., una excusa para no enfrentarnos al miedo que tenemos. Siempre tendremos algo mejor que hacer, para no superar esa barrera, porque pensamos que eso de vivir en un mundo sin miedo, es algo de “happy flowers”, de “raritos”.

Al miedo nos han enseñado a combatirlo con pensamientos positivos, con alegría, o en algunas ocasiones evadiéndonos de él… pero yo he aprendido, a base de leches, preguntándome ¿Por qué tengo miedo?, es la única solución al respecto.

¿Qué has conseguido huyendo del miedo durante tu vida? Nada. ¿Y qué pasaría si fueras coherente contigo mismo y vives el miedo? ¿Qué pasaría si dieras el paso adelante y vieras que hay detrás de esa sensación de miedo?

¿Qué hay detrás del miedo? Te está esperando tu ser, te estás esperando a ti mismo.

No evites el miedo que estás viviendo, no lo disfraces de cualquier manera, no lo entierres bajo pensamientos positivos, vívelo. Porque al vivir el miedo, estás viviendo en el único momento en el que el ser humano, puede vivir, en el presente. Y es desde ahí, es el principio del comienzo de todo.

Desde la aceptación de tus emociones y pregúntate ¿POR QUÉ lo siento?. Y tras saber la respuesta, traspasa la puerta que te lleva a una vida mejor.

¿A qué tienes miedo? ¿Por qué? ¿Qué crees que hay detrás del mismo?

¿Cuándo el Miedo es un Problema?

Cuando deseamos algo con fuerza pero nuestros miedos nos impiden alcanzarlo, cuando no conseguimos sentirnos bien porque no tenemos lo que queremos, es cuando el miedo representa un problema.

Cuanto más tiempo convivimos con un determinado miedo, más grande y fuerte se hace. Es como un mal hábito que, cuanto más tiempo lo practicamos, más fuerza adquiere y más difícil es de romper.

Si nuestro deseo de algo es muy fuerte no importa cuantas veces nos digamos a nosotros mismos: ‘no lo necesito, no tengo un problema’, porque ese deseo volverá una y otra vez hasta conseguir que seguir mintiéndonos deje de tener sentido.

Cada vez que el deseo regrese lo hará también el miedo, y entonces tendremos una decisión que tomar.

Si decidimos no enfrentarnos a él le estamos ofreciendo el control de nuestra vida sin embargo, si lo enfrentamos, crearemos la posibilidad de hacernos más fuertes que él para poder vencerlo.

Si tenemos un miedo que nos molesta y nos negamos a luchar contra él, éste no va a desaparecer porque sí. Lo que ocurrirá será todo lo contrario. El miedo permanece e incluso se incrementa haciéndose más fuerte y difícil de vencer.

Reaparecerá una y otra vez porque nuestro deseo sigue ahí y es el desencadenante de nuestros temores.

Sean cuales sean nuestras circunstancias siempre tenemos la posibilidad de elegir.

Puede que estemos utilizando la excusa de que no tenemos elección pero ya es hora de que la abandonemos porque sabemos que es una mentira.

No importa lo difícil o intimidatorias que parezcan algunas cosas, siempre tenemos el poder de decidir si queremos enfrentarnos a ellas o no.

Al decidir enfrentar y superar nuestros miedos comenzamos a ejercer una influencia y un control sobre ellos.

Así que ya es hora

Bloquea las excusas con razones de por qué sí hacerlo.

Prepárate y planifica.

 Cómo, dónde, cuándo y sobre todo por qué  lo harás.

Bloquea nuevamente las excusas con razones justo antes de hacerlo.

Respira profundo unas 10 veces.

¡Y EMPIEZA!

Cada vez que nos enfrentamos a un miedo nuestra vida se enriquece y nos sentimos más vivos, más despiertos y con más energía y confianza.

¿Quieres perdértelo?

Apuesto a que no.

En conclusión, esa armadura y esas capas que están encima de lo que realmente eres te están impidiendo ver la realidad y todo un mundo de sensaciones por descubrir. El dolor emocional forma parte de tu existencia y solo al sentirlo puedes transitarlo y cruzarlo, sin quedarte anclado en él, pues resistirte te ata al sufrimiento. Deja de luchar contra la vida y fluye con ella, verás como así te resulta menos duro y agotador.

Espero te haya gustado esta nueva entrada 🦋 un abrazo!