Juzgar a una persona no define quien es ella, define quien eres TU

Quizás en algún momento todos hemos cometido el error de juzgar a alguien..

Sin darte cuenta, estás suponiendo que puede estar pasando en la vida de esa persona. Estás cayendo en la trampa de completar la información que desconoces con una historia inventada por ti… Te estás equivocando y no eres consciente de ello.

«El tamaño del ego de una persona se puede medir en la forma que maneja los errores que cometen los demás»

-David Fishman-

Es muy común caer en los estereotipos y en esos heurísticos construidos antes de tiempo. Antes de ahondar un poco más en lo que tenemos delante para hacer el esfuerzo de ponernos en piel ajena. Queda claro que no todo el mundo actúa de este modo.

Las mejores cosas, las mejores personas, en ocasiones, van disfrazadas con corazas tan corrientes que nos despistan. Solo quienes se acerquen sin juzgar y con el corazón abierto serán dignos de conocer aspectos realmente apasionantes de lo que nos envuelven.

Respeto cómo eres y no te juzgo

Es difícil escapar de la sencillez con la que podemos juzgar a los demás. La variedad de personas que podemos encontrarnos es tan grande como el daño que podemos causar hablando de ellas sin conocerlas previamente. Incluso cuando las conocemos y no las escuchamos.

Si en estos momentos te sientes juzgado por alguien, piensa que no hay un motivo  por el que esa persona deba hacerte daño. No dejes que te afecte lo que dice de ti alguien que no está tratando de entenderte: todos no vivimos las experiencias de la misma manera ni las sentimos igual.

Esa persona que ahora te juzga probablemente este diciendo más de ella misma que de ti por lo que tienes que mantenerte fuerte y solo dejarte aconsejar, nunca juzgar. Y si aun así si sigues sintiendo mal por ello, recuerda que cuando alguien juzgue tu camino, siempre puedes prestarle tus zapatos.

Podríamos decir que ciertas personas no juzgan situaciones de forma puntual y aislada, sino que han asumido el papel de juez para los pequeños eventos de la existencia de los demás sin que nadie se lo haya pedido.

Evidentemente, esto es un error porque ni tan siquiera un juez debe serlo más allá del estrado asignado para desempeñar su función¿Por qué la sociedad está llena de falsos jueces? ¿Por qué asumen sus juicios de valor como válidos para ellos y para los demás? ¿Cómo han llegado hasta ese punto?

Para mejorar la relación consigo mismo y con los demás es imprescindible dejar de enjuiciar y criticarse a sí mismo, y con ello la crítica hacia los demás cederá. La próxima ocasión que sientas el impulso de juzgar o evaluar a alguien, piénsalo bien, y mejor mira hacia dentro. Por ejemplo, cuando te dices: “Pero ¿qué le pasa a esta persona?” “¿Por qué hizo esto….?” O “¿Por qué no hizo esto…?,” estás juzgando. Entonces, puedes cambiar tu diálogo interno y decirte: “¿Acaso yo actuaría mejor que ella en su circunstancia? ¿Yo soy tan maravilloso y él/ella no lo es?” En realidad, las personas hacemos lo mejor que podemos en nuestras circunstancias, con los recursos y capacidades que contamos en ese momento. ¿Por qué entonces juzgarnos a nosotros mismos o juzgar a los demás?Cuando logres aceptarte a ti mismo, lograrás aceptar a los demás y tu ser crítico disminuirá. Hay un dicho muy cierto: “Si no tienes algo positivo qué decir mejor no abras la boca.” Si los seres humanos tratáramos de ver lo positivo y no solamente lo negativo, tendríamos una visión más optimista y entusiasta de la vida que repercutiría en una sociedad más sana. ¿Podrías intentarlo?

LA AUTOESTIMA DAÑADA DE LOS QUE JUZGAN

Juzgar a una persona de un modo superficial es una manera sencilla de sentirse superior. En el momento en que se juzga a una persona, aunque únicamente lo piense para sí mismo, lo que sucede es que se evade temporalmente de lo desgraciado que se siente en general o en determinadas ocasiones, percibiéndose a sí mismo inferior a los demás (baja autoestima). La rabia que le genera ver lo bien que se sienten otras personas (o la propia idealización sobre la vida de los demás) no es otra rabia que la de su propia vida por sentirse insatisfechos con ella. Por ese mismo motivo, descargan esa rabia mal gestionada sobre los demás, de esta manera, creen sentirse mejor.

Es por eso que, en una época en la que la lucha de egos está a la orden del día, concierne no tomar como normal esos arranques de desprecio hacia otros con los que algunas personas tratan de hacerse notar ante otros y ante sí mismos. Quien necesita arrojar dardo a los demás para mantenerse a flote está mostrando claramente que siente que  no tiene nada que ofrecer.  Por este mismo motivo, es bueno que pida ayuda psicológica para dejar de hacer daño a los demás y sobre todo a sí mismo.

MENOS DESTRUIR CON LAS PALABRAS Y MAS CONTRUIR, MAS ADMIRAR LAS COSAS BUENAS Y MENOS CRITICAR LAS MALAS…..

ADMIRACIÓN..

la ADMIRACIÓN, la encargada de que te sientas orgulloso de cómo eres, de tus fallos y de tus aprendizajes. Por ello, todos debemos centrarnos en ella para mirarnos y con ello AD-mirarnos y así contemplarnos haciéndonos únicos en este mundo. La diversidad hace que todo sea mucho más bonito, porque aprendemos de los demás, de nuestras «meteduras de pata» y  de este modo, vamos creando una nueva versión de nosotros mismos con grandes habilidades, conocimientos, fortalezas y cómo no, debilidades, que te hacen especial por ser .


Contrario de lo que se piensa, criticar sólo destruye a quien critica.

Criticar provoca una reacción negativa no sólo en el criticado sino también en quien critica. No tienes la verdad absoluta y si criticas te enfocas en algo negativo solo porque tú crees que está mal. Las cosas suceden por muchas causas y muchas veces no sabes ni la mitad de la historia.

A nadie le gusta que lo juzguen de manera incorrecta. Si no te gusta que te lo hagan a ti, no se lo hagas a los demás.

En definitiva, el mundo no gira a nuestro alrededor ni las personas actúan sólo para que tengamos que criticarlas. Intenta ser más tolerante con los demás, vive y deja vivir, y la próxima vez que vayas a criticar a otro hazte estas tres sencillas preguntas:

  • ¿Mi crítica es constructiva y ayudará a los demás?
  • ¿No hago yo también aquello por lo que estoy criticando? ¿Quién soy yo para juzgar?
  • ¿No es preferible que dedique mis esfuerzos a tratar de entender antes que a criticar?

Cuento del oasis

A un oasis llega un joven, toma agua, se asea y pregunta a un anciano que se encuentra descansando:

— ¿Qué clase de personas viven aquí?

El anciano le pregunta:

— ¿Qué clase de gente había en el lugar de donde tú vienes?
— Un montón de gente egoísta y mal intencionada. Estoy encantado de haberme ido de allí — replicó el joven.

— Lo mismo habrá de encontrar aquí, — respondió el anciano.

Ese mismo día otro joven se acercó a beber agua al oasis y viendo al anciano preguntó:

— ¿Qué clase de personas viven en este lugar?

El anciano respondió con la misma pregunta:

— ¿Qué clase de personas viven en el lugar de donde tú vienes?
— Un magnifico grupo de personas, honestas, amigables, hospitalarias, me duele mucho haberlos dejado.
— Lo mismo encontrarás aquí, — respondió el anciano.

Un hombre que había escuchado ambas conversaciones le preguntó al anciano:

— ¿Cómo es posible dar dos respuestas tan diferentes a la misma pregunta?

Entonces el anciano contestó:

— Cada uno de nosotros sólo puede ver lo que lleva en su corazón. Aquel que no encuentra nada bueno en los lugares donde estuvo no podrá encontrar otra cosa ni aquí ni en ninguna parte.

Se critica lo que no se comprende o no se quiere aceptar

Lo cierto es que detrás de una crítica destructiva casi siempre se esconde el desconocimiento o la negación. De hecho, muchas personas te criticarán porque no comprenden tus decisiones, no han caminado con tus zapatos, no conocen tu historia y no entienden qué te ha impulsado a tomar ese camino. Muchas personas te criticarán desde el desconocimiento más profundo y, sobre todo, desde una postura arrogante que les hace pensar que son dueños de la verdad absoluta.En otros casos las personas te criticarán porque verán reflejadas en ti ciertas características o deseos propios que no desean reconocer. De hecho, el escritor francés Jules Renard afirmó: “nuestra crítica consiste en reprochar a los demás el no tener las cualidades que nosotros creemos tener”.

No critiques sin antes pensar 

En general, los hombres juzgan más por los ojos que por la inteligencia, pues todos pueden ver, pero pocos comprenden lo que ven”, dijo Nicolás Maquiavelo hace ya varios siglos. Podemos hacer nuestra esta frase que mantiene plenamente su vigencia y asegurarnos de que nuestras críticas contengan la semilla del cambio, que sean constructivas. Criticar por criticar solo significa que tenemos la lengua desconectada del cerebro.

Juzgar a los demás puede revelar que eres una persona frustrada

Los jueces sociales, suelen asociarse a personas que se sienten frustradas con sus vidas; quizás esperaban más por sus esfuerzos o cosas más brillantes, y se han quedado en el encantamiento de vivir con una situación que no les llena en absoluto.

Una vez que se ha entrado en ese estado, un sentimiento negativo y triste se apodera de sus vidas y comienzan a ver en la vida de otras personas cosas que deberían ser destruidas, ¿y qué mejor arma de destrucción que un juicio? No son malas personas en realidad y se suelen confundir, esta es condición inconsciente, podría ser de mucha ayuda si pudiéramos colaborar para que ellos se dieran cuenta de la situación y empezarán a aplicar medidas en su vida en vez de convertirnos en jueces también.

No juzgues (Sé flexible, aceptador y tolerante)

Es difícil no tropezar con esta piedra que tanto nos impide escuchar. La tentación de juzgar las palabras del otro es muy fácil y de hecho este es el error más típico que comete mucha gente. Evita menospreciar, insultar, reprochar o minusvalorar las palabras de tu interlocutor. En cuanto nos convertimos en jueces perdemos nuestra neutralidad y la otra persona deja de expresar lo que siente por miedo a ser juzgado.
Se tolerante, flexible y escucha aceptando plenamente lo que dice el otro, ya verás como las cosas empiezan a fluír sorprendentemente.

  • «Estoy cansado de estar cocinando todo el día»
    Respuesta incorrecta: «Siempre estás quejándote, no se como puedes ser tan quejica.»
    Respuesta correcta: «Tienes todo el derecho a quejarte. Cocinar es una tarea muy fastidiada, yo te entiendo perfectamente.»

Empatiza con sus emociones (escuchando, concretando y aceptando las emociones del otro)

El error de mucha gente es que no son capaces de escuchar las emociones de quien habla, se centran en los datos, en las palabras literales en lo logico o ilogico de su argumento pero no empatizan con las emociones que la otra persona está intentando compartir. Céntrate en las emociones que está sintiendo la otra persona más que en las palabras textuales. De ahí que venga muy bien hacer preguntas estilo: “¿Cómo te sientes?””Debe haber sido muy estresante para ti.””¿Estuviste mucho tiempo angustiada?” “Tu dolor es muy comprensible.” “Claro que es normal estar triste en una situación como esta.”
También intenta no ser condescendiente con sus emociones, ni negarlas, ni minimizarlas,ni criticarlas, simplemente aprecia sus esfuerzos por intentar expresar lo que siente (que no es fácil para nadie). Acepta, normaliza y pregunta sobre los matices de sus emociones. Ya verás como todo empieza a fluir de manera casi mágica.

Aprendiendo a no juzgar — La Receta

Ingredientes

  • 1 vaso de precaución; cuidado, prudencia con los pensamientos precipitados
  • 1 cucharada de generosidad; bondad y aprecio por las personas
  • 2 tazas de comprensión; investigación, explicaciones y análisis real
  • 3 gotitas de empatía; capacidad de sentir la incomodidad y el dolor ajeno
  • 1 manojo de claridad; ver la verdad tal cual es, sin complicarla o contaminarla
  • 1 pieza de beneficio de la duda; no dar nada sobreentendido
  • Añadir sentido común según sea necesario

Recomendación del chef

Reconozco que los juicios precipitados pueden causar mucho dolor y grandes problemas, es mejor averiguar y recordar que antes de hablar hay que ponerse en los zapatos de la otra persona, solo así se puede entender verdaderamente las acciones y los motivos de los demás.

Modo de preparación
  • Juzgar precipitadamente generalmente lleva a la conclusión equivocada. Es imposible conocer todos los detalles de acciones que se ven a simple vista. Hay muchas razones que llevan a las personas a actuar. Cada situación es único y se tiene que examinar por separado y con cuidado.
  • Cuando se juzga a los demás se corre el riesgo de juzgarse a uno mismo. Toda persona tiene la obligación de comportarse como un ser responsable y encontrar compasión, prudencia y sobretodo ser favorable con los otros. Algún día podría encontrarse en la misma situación.
  • Juzgar es un acto que requiere compasión, sabiduría y bondad. Un juicio es una declaración que puede incriminar o agrandar a la persona que lo recibe, es por eso que Hay que tener mucho cuidado al emitir un juicio, no se debe ser cruel o tajante, ni tampoco actuar con favoritismo.

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