Navidad,¿te sientes triste en estas fechas?

Quienes prefieren no pensar en esos días suelen ser personas que están pasando por un mal momento económico y no se pueden permitir derrochar en estas fechas de consumismo. Pero quienes peor lo pasan son aquellos que han perdido a un ser querido Apoyarse en familiares o amigos es importante para llevarlo mejor, ya que aislarse agrava aún más la situación.

Por otra parte, unas fechas en las que parece que es obligatorio ser feliz, sonreír y ser amable con todos puede que no inspire a muchas personas, ya que sienten que no se corresponde que sus sentimientos, o no son capaces de cambiar su estado emocional pese a la presión social.

Es importante recordar que no tenemos que seguir un patrón establecido de celebración, no hay una regla a seguir, cuantas más expectativas te formes, más frustraciones sentirás y es más fácil que sientas tristeza en Navidad.

Al final, lo importante no es cómo decores la mesa, ni cómo vistas, el contacto humano es el que te aportará las mayores satisfacciones.

Las luces, los adornos, los buenos propósitos y los mensajes de paz y felicidad que llegan por todas partes durante la Navidad no siempre conllevan un estado de ánimo de alegría y bienestar. De hecho, son unas fechas en las que muchas personas no pueden evitar recordar a sus seres queridos que ya no están y entrar en un estado de tristeza y melancolía que es importante saber reconocer y afrontar.

Tal y como advierten un gran número de psicólogos que la sociedad en general haya impulsado, según parece, casi una exigencia de que estas fechas son para vivirlas con “espíritu navideño”, es decir, rodeados de la familia y los amigos y sintiendo sólo emociones positivas, es un grave error.

No sólo porque los sentimientos o el momento concreto que atraviese una persona no tienen por qué coincidir con el resto sino porque, además, precisamente esa corriente de lo que “se tiene que hacer” puede generar un sentimiento de culpabilidad y marginación que, lejos de mejorar el duelo personal, complica sus emociones.

En esta entrada te hablo de que cada vez hay más gente que se siente triste en navidad, porque no lo están pasando bien por algún motivo en sus vidas y a veces se ven obligados a tener que actuar como les indica la sociedad que deben hacerlo, y que te tiene que invadir el espíritu de la navidad si o si! Y yo te digo siéntete y actua como crees que debes hacerlo no como te impongan los demás, si estás feliz disfruta, y si estás triste por cualquiera que sea el motivo siéntete con el derecho de sentir como quieras tus emociones y no tener que interpretar un papel, o mejor dicho no tener que interpretar el papel que otros quieren, tu eres el guionista, director y actor de tu propia vida así que elige sentirte como quieras, porque al final la Navidad son días como cualquier otro, y tu decides como quieres vivirlos.

La tristeza en Navidad a menudo no se debe a una única causa. Suele estar provocada por la combinación de varias circunstancias en distinta proporción según la persona, pero por regla general solemos encontrar las siguientes:

– Circunstancias socio-económicas: durante estos días la publicidad navideña está allá donde miremos, vemos comercios abarrotados y gente con bolsas de tiendas por la calle. De modo inconsciente, esto puede generar en nosotros un sentimiento de malestar si no podemos llevar el ritmo de compras “adecuado para ser feliz” (que será diferente para cada uno de nosotros). Dicen que el dinero no da la felicidad, pero en estas fechas a veces parece que podríamos comprarla si tuviéramos más para gastar.

– “Obligatoriedad” de ser felices: podemos sentirnos culpables si el “espíritu navideño” no nos inunda y nos hace estar repartiendo amor y sonrisas todo el día cual oso amoroso. Lo suyo es que el sentimiento de bienestar subjetivo nazca de nosotros, no que tengamos que ser felices por obligación.

– Reuniones y compromisos incómodos: es probable encontrarte en el compromiso de cenar en familia junto a alguien que si no has visto en todo el año, es porque ambos sabéis que es lo mejor para no entrar en conflicto. También puede pasar que tu empresa o cualquier entidad a la que pertenezcas organice una comida y te toque compartir mesa con el compañero que no aguantas o la jefa que te trata mal. Esto genera tensión no sólo durante el evento, sino desde mucho tiempo antes de producirse. Lo que en psicología se conoce como “ansiedad anticipatoria” se pone a trabajar pudiendo provocar un malestar nada despreciable que lleva aparejada la consabida tristeza en Navidad entre otros síntomas.

– Cambios en los hábitos alimenticios: nuestro cuerpo suele estar habituado al tipo de alimentación que llevamos a lo largo del año, y más allá de los síntomas físicos de los excesos de comida y bebida, estos cambios también pueden tener efectos psicológicos: baja energía, sentimientos de culpabilidad, desazón…

– Añoranza de los tiempos pasados: la Navidad tiene la capacidad de poner en marcha recuerdos más o menos vívidos de nuestro pasado. El recuerdo de unas navidades felices de pequeño paradójicamente pueden tener efectos negativos en nuestro ánimo ya que podemos sentir que algo así no volverá y que todo lo que nos queda por vivir será peor que nuestros recuerdos.

– Los mensajes que recibimos: niños jugando con sus padres, hermanos y abuelos en un ambiente idílico, familiares que echas de menos y vuelven por sorpresa a casa por navidad, parejas que se demuestran su amor más puro… en el fondo nos gustaría que esas cosas también nos pasarán a nosotros y en caso de no ser así, podemos sufrir un desencanto y un nivel de frustración bastante intensos.

– Sobrecarga laboral e imposibilidad de estar con quien queremos: si la Navidad está pensada para descansar y compartir momento con nuestros seres queridos, ¿por qué la chica que te atiende con una sonrisa en unos grandes almacenes tiene que hacer jornadas maratonianas o el amable camarero dobla su turno un día sí y otro también? Si tienen interiorizada la creencia de que estas fechas son para pasar con nuestra familia, su sufrimiento será doble: por un lado sentirán estar perdiendo la oportunidad de compartir unos momentos preciosos (e idealizados) con quienes quieren y por otro el estrés propio de la sobrecarga laboral.

– La soledad: Es posible que realmente no tengas cerca a la gente con quien te gustaría pasar estos días. Los estudios demuestran que la soledad cuando es elegida voluntariamente resulta gratificante mientras que si es obligada tiene consecuencias negativas sobre nuestra salud emocional y física. Estos efectos pueden verse incrementados estos días dada la cantidad de mensajes emotivos que se nos recuerdan que debemos vivirlos junto a nuestros seres queridos. Así, la tristeza en Navidad estaría servida en bandeja.

Son unas fechas que cada uno interpreta según su biografía y expectativas. Los niños la viven con ilusión, los jóvenes con euforia y los adultos con tensión emocional. A muchos incluso les genera gran nerviosismo y ansiedad ¿Por qué? Porque parece que se tiene que ser feliz por decreto y se fuerzan mucho las situaciones”.

En estas fiestas, todo se magnifica, desde las viandas sobre la mesa hasta los sentimientos, y esto es, lo que provoca que la persona caiga en un estado de ánimo que es precisamente el contrapuesto del que se espera estos días. Para evitar este malestar, es recomendable bajar los niveles de exigencia y no celebrar por obligación.

“Estas fiestas son muy mercantilistas. Hay un exceso de regalos: en Navidad, en Reyes, y un consumo exagerado, que muchas veces impide que se disfrute de unos días de vacaciones. Pero la Navidad se puede vivir de otra manera, huyendo de todo este ruido. No tiene por qué celebrarse si uno no tiene ganas”, los estados de malestar pueden agravarse por la crisis.

“Menores ingresos harán que el consumo también sea menor y que no se pueda dar todo lo que se quiere, pensar en lo fundamental y buscar esos momentos de encuentro con serenidad y disfrutar de lo que tenemos”, la felicidad no tiene que estar asociada a la cantidad o a la calidad de regalos.

El balance al que nos sometemos al finalizar el año puede ser otro desencadenante de frustración. “Reflexionar sobre lo que hemos hecho y en que podemos mejorar, siempre en positivo, es recomendable, pero hacerlo ahora es absurdo. El 1 de enero no cambia nada, solo el calendario, y son los peores días para hacer balance porque no nos permite hacerlo con sosiego”.

Se supone que la Navidad es tiempo de alegría y felicidad, pero para aproximadamente el 50% de la población supone un aumento del estrés y la ansiedad. Esa imagen de la familia feliz alrededor una mesa llena de ostentosos manjares y muchos regalos no se corresponde con la realidad de muchos. Identificar de antemano lo que nos estresa y planificar estrategias puede ayudarnos a vivir unas fiestas más relajadas. Así que no te sientas mal si estás dentro de ese 50%.

Elige lo más importante

Elige y céntrate en lo que verdaderamente te importa y en las personas con las que quieres compartirlo.

Y, si quieres compartirlo y puedes hacerlo, aprovecha el tiempo junto a ellas.

También es un buen momento para hacer algo bueno por los demás. No sólo por eso del espíritu navideño, sino porque te ayudará a sentirte mejor.

Con esas acciones generosas dejas de estar tan hundido en tu tristeza (al poner tu atención en otra parte), mientras que haces felices a otras personas ya sean de tu familia o no.

Este tiempo del año invita a compartir lo bueno que hay en ti con quien quieras.

¿Y qué pasa con las típicas reuniones fastidiosas a las que tienes que acudir por compromiso? De éstas hay muchas.

Evita tensiones, en la medida de lo posible, y mantén cierta distancia con quien te sientes incómodo. No le des importancia a esa gente tan negativa, por favor…

Y no olvides cuidar de ti

  • Que las fiestas no arruinen tus hábitos de sueño ni los alimenticios.
  • Controla tu estrés navideño.
  • Sal a la calle; que te de el aire, la luz. ¡Muévete!
  • Y pasa algo de tiempo a solas haciendo algo que te guste (ver tus películas, leer, pintar, montar una maqueta…)

Porque ésta es TU Navidad. Unos días parecidos a los anteriores o completamente distintos. Vívela como mejor puedas.

HOY TAMBIÉN TE QUIERO DECIR QUE ME LEAS DEL PAIS DONDE TE ENCUENTRES TE ENVIO UN ABRAZO ENORME VIRTUAL LLENO DE AMOR !!!!!

Espero te haya gustado este post y te haya podido servir en tu vida 💝