Enfócate en la solución, no en el problema

Os traigo un tema que a todos nos ha tocado vivir en momentos determinados de nuestra vida, momentos difíciles que no sabemos que hacer o no encontramos una solución, muchas veces pensamos que es el final, nos encontramos en caída hacía un enorme hueco y llegamos a tocar tierra, pero generalmente eso se debe que cuando se nos presentan problemas frecuentemente nos aferramos a él pensando que nos dará la respuesta, tratamos de excavar en ese hueco buscando una salida, sabiendo que la salida no es seguir enfocándonos en el problema, porque cada vez el hueco se hará más grande y más profundo, la salida se encuentra hacía arriba, debemos construir una escalera y salir del hueco donde nos encontramos, lo que representaría la solución.

Por ello, cuando tengas un problema no sigas hablando de él, sino idea la solución para resolverlo. Cuando hablas del problema en realidad crece cada vez más, haciendo que otras personas opinen al respecto y se involucren en tu situación. Muchos le verán las vertientes más negativas con el objeto de ellos tener la razón y pocos serán los que te ayuden a solventarlo. Solo escucha aquellos que te puedan aportar cosas positivas o busca la asesoría de las personas idóneas que te puedan orientar a buscar una solución.

Siempre recuerda que así como hay problemas también existen las soluciones, debes ser objetivo y enfocarte solo en las soluciones, porque el pensar constantemente en el problema te perturbará mentalmente, darás vueltas y vueltas no llegando a nada, solo hará que en tu mente emanen pensamientos negativos al respecto. He visto casos de personas que caen en un estado depresivo porque se sienten incapaces de solventarlos, resultando que no es que no tengan solución, sino que no pueden ver más allá de sus limitaciones o piensan que solo les pasa a ellos, o que tienen mala suerte, o se autoflagelan porque piensan que es su culpa o se autocompadecen de ellos mismos. Por eso cuando tomas otra actitud de decir, pues tengo este problema y tengo que buscar la solución, solo tu mente trabajará en eso, “buscar la solución”.

Te sugiero que te sientes, pienses y escribas tu problema y todas las posibles soluciones y solo te enfoques en ellas, esto permitirá que tu mente se abra y piense en las cosas positivas, lo que te permitirá ver que el problema no es tan grande como lo viste al principio.

 Desde pequeños , nos han enseñado a enfocarnos en los problemas y no en la solución; a buscar culpables por los errores cometidos ¡y sí que nos han hecho pagar por ellos! aun cuando no hemos tenido la intención de dañar a nadie o de generar ningún perjuicio. Cambiar esta mirada toma su tiempo… salir del encierro que produce el error y hacer un cambio de chip, sugiere un gasto energético y un esfuerzo mental, que muchos prefieren evitar para no enfrentarse a nuevos retos.

Y es que, generación tras generación, hemos aprendido a obedecer; a hacer las cosas o dejarlas de hacer, simplemente «porque sí» o “porque yo lo digo”. Pocas veces, nos han enseñado a hacer las cosas con el ánimo, con la intención de cooperar, de hacerlas porque nos han alentado para ello y no porque nos toca. Pensar en la solución y no en el problema requiere de ajustes en la actitud y en las habilidades ¡y trae grandes diferencias!

«La catástrofe que tanto te preocupa, a menudo resulta ser menos horrible en la realidad, de lo que fue en tu imaginación.»

-Wayne W. Dyer-

¿Por qué nos preocupamos tanto?

Muchas personas se preocupan porque creen que esta es la mejor manera de prevenir o resolver los problemas. Sienten que si no se preocupan, están siendo irresponsables. Si no piensan en los problemas o posibles problemas éstos aparecerán y traerán graves consecuencias.

  • Enfócate en los pensamientos positivos. Cada vez que te sientas preocupado por algo, concéntrate en cambiar ese pensamiento por uno positivo.
  • Disfruta lo que sí tienes y agradécelo. Todos tenemos razones para sentirnos bien; solo es una decisión que debes tomar: enfocarte en aquello que sí tienes y no en lo que te falta. Los motivos para ser agradecido son muy personales, pero puedes disfrutar y agradecer, por ejemplo, el hecho de tener un hogar, una familia…
  • Ten la seguridad de que cualquier problema que se presente, podrás resolverlo o superarlo. La preocupación muchas veces viene del miedo. El miedo nos hace ver cada problema más grande de lo que realmente es. Una clave: vernos y sentirnos nosotros mismos más grandes que el problema en cuestión. Para ello es necesario tener confianza en uno mismo saber que no hay adversidad que no seamos capaces de superar.

Aunque te parezca extraño, ser feliz es una decisión. La decisión de alimentar pensamientos optimistas, de conocer mis puntos débiles pero teniendo muy en cuenta mis fortalezas. Es aceptar que existen cosas que sí están en mi control, aunque no todo. Es crear deliberadamente emociones positivas en mi vida. Es decidir hacer lo que me apasiona sin importar el resultado o los aplausos.  Todas las decisiones concientes que puedes hacer día a día, momento a momento.

La vida se hizo para vivirla, no para pensar ni cuestionar tanto. No digo que cometas locuras ni caigas bajo los hechizos de tus impulsos, pero ya sabemos que el sobre pensar y analizar todo solamente te paraliza y te hace creer que no es el momento para ser feliz. Y si no es ahora…¿entonces cuando?

La mente puede ser tu fiel sirviente, si la alimentas con pesimismo es lo que te brindará siempre, si decides concientemente pensar en el lado optimista de la existencia, también comenzará a hacerte caso. No quiere decir que sea sencillo, pero la práctica y la perseverancia te harán triunfar.

Cuando eres capaz de apreciar lo positivo que existe a tu alrededor y además decides dedicarle tiempo a pensar una y otra vez en tus buenas experiencias, éstas se irán impregnando en ti.

Sé que es difícil cambiar, reescribir lo que conoces. El cerebro se ve fácilmente seducido por lo sencillo y lo que le es familiar, por eso el desafío es grande. Piensa lo siguiente, si eres lo suficientemente perseverante podrás ser el creador de tu optimismo.

Enfócate en lo bueno, en lo que funciona. No te pierdas en el pasado ni en el futuro, puedes ser feliz ya, en este momento, con todo lo que has vivido, con todo lo que has logrado, con todos a quienes has amado.

La felicidad real tiene que ver con la paz, con disminuir la ansiedad y saborear las experiencias.

Ser feliz en el aquí y ahora no implica ser conformista, significa ser agradecido. Con el poder de la gratitud llegarás mucho más lejos aún.

Por favor, enfócate en lo bueno, todos los días, todo el tiempo, en las más mínimas cosas y cuéntame cómo te sientes.


La realidad es que las circunstancias, las cosas que pasan, el mundo en general, es el mismo para todos, la única diferencia es la ACTITUD con la que cada uno afronta las cosas y el tipo de PENSAMIENTOS en los que nos enfocamos.

Por supuesto, no estamos hablando de desgracias importantes, accidentes o cosas del estilo, aquí sólo hablamos del día a día normal de una persona media.

Una persona optimista, está predispuesta a buscar las cosas positivas que le rodean. Esto no quiere decir que a esa persona le pasen más cosas buenas que a otras, simplemente, se centra en buscarlas y valorarlas.

Un ejercicio ilustrativo:

Estás en una habitación y te pido que busques 5 cosas de color marrón. Te dejo unos segundos y te pregunto: «Vale, ahora dime ¿cuantas cosas has encontrado de color… rosa?»

Pues puede que me digas: «¡Pero no era eso lo que tenía que buscar! No he visto nada rosa, solo he visto cosas marrones!»

Efectivamente, la mente solo encuentra lo que busca. Si buscas cosas marrones, encontrarás marrones. Si buscas lo malo, lo encontrarás sin duda.

¡Pero estamos rodeados también de cosas rosas! ¿Por qué no centrarte en buscarlas?

No estoy nada de acuerdo con la típica frase de: «Espera siempre lo peor y así no te decepcionarás nunca.»

La realidad suele ser que si esperas lo peor, probablemente, obtendrás lo peor.

Enfoca tu vida en las cosas positivas y de repente te darás cuenta de que te pasan muchas más cosas buenas. No es magia, es ciencia. Cuanto más te centras en algo, más recursos usa tu mente para encontrarlo.

Espero te haya gustado este post! Y como siempre te pueda ser útil en tu vida 💝