Confia en ti mismo

La confianza en uno mismo es vital. Piensa en cuántas cosas has dejado de hacer por no confiar en que eras capaz, al menos, de intentarlo, cuántas oportunidades has dejado pasar, cuántos caminos sin recorrer. Sin embargo, dudas, tienes miedo, sientes complejos. Y eso te hacer sufrir la vida en vez de vivirla.

Por eso necesitas creer en ti mismo. Porque aunque lo hagan los demás, no será válido si no empiezas tu primero. De nada sirve que te digan cuanto vales si no te lo crees tu primero. Y para ello, tienes que reflexionar sobre ti y descubrirte. Tienes tanto guardado ahí dentro.

Enfréntate a tu yo negativo interior

Todos tenemos una voz interior que nos recuerda nuestras limitaciones, nuestros miedos, que reproduce todas las críticas que almacenamos en la infancia y la adolescencia. Enfréntate a ese autocrítico interior que tienes y reafírmate. Recuerda que tú decides, no esa voz que acumula tantas experiencias tóxicas.

Nuestro critico interno puede ser muy severo por su gran capacidad de inducir culpabilidad, pero tú también puedes hacerle frente y ser valiente, recordando que no es nada más que un repetidor de aquellos mensajes de tu infancia. Enfréntate a él y suaviza la voz interior que llevas dentro.

Lánzate a la aventura de hacer aquello que siempre deseaste y no hiciste, de comenzar la idea que un día se quedó en tan solo en boceto o de aquel plan con el que soñaste pero que nunca llegaste a disfrutar. Descubre tus cualidades, tus talentos, tus luces y comienza a expandirlos. 

Eres totalmente responsable de todo lo que pasa en tu vida. Esto puede sonar muy duro cuando no nos ha ido muy bien o nos puede llenar de regocijo si nuestra vida la consideramos como plena y satisfactoria. En todo caso es totalmente esperanzador, porque no importa cómo hayan ido las cosas hasta ahora, todos tenemos el poder de cambiarlas.

Ahora bien, nuestra mente es muy compleja, nuestros pensamientos parten de nuestras creencias, debemos comenzar a ver cuáles son esas creencias arraigadas en nuestra mente para poder cambiar positivamente nuestras vidas.

Las creencias o pautas, se forman y se enraízan en nuestra mente, saboteando muchas veces las cosas que intentamos hacer en la vida.

Es necesario identificar las creencias limitantes, descubrir su origen, validar y valorar su característica, para luego sustituirla por otra creencia que nos permita alinearnos con lo que queremos.

Cuando se confía en si mismo, se vive con la convicción de que todos los esfuerzos en pos de un sueño son posibles y valen la pena. Son personas que se caracterizan por su fuerte autoestima y, por lo tanto, consiguen con relativa facilidad la confianza de sus semejantes. ¡Como el amor engendra amor, la confianza engendra confianza!

Vivimos en un mundo que cambia constantemente y nosotros cambiamos con él. Muchas veces tenemos que enfrentar cambios que nos obligan a desprendernos de patrones que han marcado nuestra existencia:patrones familiares, sociales, geográficos y hasta filosóficos. Solo aceptando el cambio crecemos.

A la hora de enfrentar esos cambios, imprescindibles para nuestro mejoramiento como seres humanos, tenemos que echar garra a cierta dosis de valentía, pero sucede que la valentía no encuentra terreno de cultivo dentro de un ser vacilante, irresoluto, todo lo contrario. El valor es sobreponerse al temor, no su ausencia como muchos piensan. Los líderes también temen pero vencen los temores y actúan ante ellos, no se inmovilizan por el miedo.

Creer en uno mismo marca la diferencia entre una vida en escala de grises o una vida a todo color. Algo aparentemente tan sencillo como confiar en tus propias posibilidades o reconocer que tienes la capacidad de crear a tu alrededor el escenario que consideres necesario para llevar una vida plena y feliz, se complica cuando descubres que eres tú quien ejerces la fuerza para desvalorizarte. Cuando descubres que eres tú quien te pones las piedras del camino, quien te envías spam en forma de mensajes de desánimo y quien azuzas el miedo para que crezca y nuble tu camino.

A estas alturas de la historia ya sabrás que tu peor enemigo eres tú mismo, así que te recomiendo que dediques tiempo a reconstruir tu sistema de creencias, a investigar en tus cualidades y virtudes, a saltar por encima de esos miedos que la vida, con tu complicidad, ha ido inyectándote hasta infectar tus células de parálisis, desánimo, abulia y resignación.

Demasiadas veces se nos olvida que los miedos son meros fantasmas, que en realidad no existen más allá de tu mente, que en cuanto los atraviesas se evaporan.

Redescúbrete, enamórate de nuevo de ese ser perfecto que un día vino desnudo a este mundo para ofrecer su vida en sacrificio y, ya que has de morir, vive con sentido lo que te queda por delante. No seas tú quien ponga las chinchetas en tu senda, no seas tú quien cabe los agujeros en tu camino, no seas tú quien sople fuerte para elevar las olas y hacer volcar tu nave.

 

Ten siempre presente que nadie es perfecto: todo el mundo tiene debilidades, pero también fortalezas, y es en esto último en lo que tú debes centrarte para estar mejor contigo mismo, en tus habilidades más poderosas, no en tus defectos.

En nuestro mundo, donde las apariencias cada vez son más importantes, y las redes sociales nos bombardean con fotos de personas, lugares, y momentos perfectos, puede resultarte duro recobrar la seguridad en ti.

Pero recuerda que eso no es real, que es como el montaje de una película donde todo se ha dispuesto para que parezca así, aunque la realidad es muy distinta.

CONCÉNTRATE EN TU PARTE BUENA Y OLVIDA TU PARTE MALA

Son muchas las personas que acostumbran a fijarse demasiado en sus defectos pasando por alto sus virtudes, porque cuando te metes en la obsesión de la autocrítica, te metes en un pozo sin salida.

Seguramente llevas tanto tiempo fijándote en tus defectos, que ahora lo haces inconscientemente y eso va a costar mucho corregirlo.

Pero si has conseguido llevar a tu inconsciente esa mala costumbre de ver solo tu parte negativa, también vas a conseguir llevar a tu inconsciente el ver tu parte positiva.

Lo único que tienes que hacer es proponerte cada día ver en ti mismo 10 cosas buenas y repetírtelas, hazlo al menos durante un mes, porque necesitas un tiempo para que este ejercicio tan positivo se convierta en un habito.

Llegara un día en el que ver tu parte positiva te saldrá de manera natural, además cuando comiences a hacer este ejercicio, te darás cuenta de que tenias más cosas positivas de las que te podías haber imaginado.

Si hacemos caso a lo que los demás dicen de nosotros y, más aún, si opinan sobre lo que somos o no somos capaces de hacer, nuestra autoestima baja y no encontramos la fuerza y motivación necesarias para actuar y perseguir nuestros sueños. Tú debes ser el primero que crea en ti.

Ve y lucha por lo que de verdad deseas, la fuerza interior que hay en ti te mantendrá enfocado para conseguirlo. No te detengas ante aquellas personas que critiquen tus proyectos, sueños o metas. Quizás ellos ya tuvieron su oportunidad pero no sacaron el coraje suficiente para continuar firmemente hasta la meta, sino que se desanimaron y abandonaron sin más. No hagas lo mismo, no abandones tus sueños por difícil que te parezca llegar a lograrlos. Has nacido para cumplir tus sueños y debes creer en ellos. El éxito llega cuando crees en ti y te arriesgas a intentar conseguir lo que quieres. Podrás obtener victorias o derrotas, pero al menos te sentirás bien contigo mismo por haber dado un paso adelante. El que gana, es el que piensa que podrá hacerlo.

Empieza a confiar en ti y en tus capacidades. Empodérate y trabaja en el desarrollo de tu autovisión de forma positiva.

Muchas personas talentosas están en sus casas encerradas o trabajando en algo que realmente no les gusta y no han dejado salir su gran talento porque ni ellos mismos confían en sus capacidades. ¿Qué quieres hacer en tu vida? Atrévete a soñarlo y proyectarlo en tu cabeza para hacerlo realidad. Levántate y di “yo no tiro la toalla”

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Cree en ti mismo

¿Te ha dicho alguien que eres listo? ¿Divertido? ¿Amable? ¿Un artista? ¿Un buen estudiante? ¿Un buen escritor? ¿Todo un atleta?

Cuando la gente nos elogia o reconoce nuestro talento, incrementa nuestra seguridad en nosotros mismos, siempre y cuando creamos sus palabras. Si dudaras o pusieras en duda las cosas buenas que la gente dice sobre ti, eso sería lo contrario de la seguridad en uno mismo.

Para sentirte realmente seguro de ti mismo, necesitas creer de verdad que eres capaz. La mejor forma de desarrollar esta creencia consiste en utilizar tus talentos y habilidades mediante el aprendizaje y la práctica.

La confianza en nosotros mismos nos ayuda a avanzar hacia el descubrimiento y el desarrollo de nuestras capacidades. Cuando vemos de qué somos capaces y nos enorgullecemos de nuestros logros, nuestra confianza se hace más fuerte.

No imites a nadie, no intentes ser alguien que no eres. El verdadero poder del ser humano es ser su propio mundo y ser la mejor versión de ti mismo, de esta manera siendo autentico y único no tendrás que envidiarle nada a nadie, porque no necesitaras de un tercero para amarte, respetarte y valorarte.

Si no te amas primero entonces no estás listo para amar a alguien más.

Exprésate siempre!

Reprimir los sentimientos puede enfermarte

Las personas que reprimen constantemente lo que sienten, bien sea por vergüenza, por timidez o por miedo, acaban enfermando.

Existen algunas enfermedades directamente relacionas con la incapacidad de expresar emociones sentimientos: los dolores de estómago, las úlceras, los infartos, la hipertensión y el síndrome del colon irritable son algunos ejemplos.

Pero además de lo que nos puede ocasionar a nivel físico, vivir guardando nuestros sentimientos puede llegar a deteriorar seriamente las relaciones con las personas que queremos.

Saber cuánto queremos a los demás no es suficiente: lo importante es que ellos se den cuenta. Estamos acostumbrados a dar por sentado que los demás saben lo que sentimos, o aún peor, tendemos a querer que lo adivinen.

Da lo mejor de ti. Da tanto hasta tal punto que creas que lo has dado todo. Pero deja siempre un poquito más, para cuando haga falta. Hazlo con pasión, con ganas, no porque sí, ni por obligación o porque te digan que es lo que debes hacer. Las cosas que se hacen sin ganas son un completo aburrimiento y, a la larga, no te sacan ni una sonrisa.

Puedes dejarte sudor y lágrimas todos los días, a cada segundo, no parar de trabajar, de hacer cosas, de ponerle mucho esfuerzo, de madrugar… pero si, al final del día, sientes que es lo que te gusta, lo que te apasiona y a lo que te quieres dedicar el resto de tu vida, créeme que todo el cansancio merecerá la pena. 

Porque existe algo, o sino lo invento yo, que dice que cuanta más ganas le pones a algo, más sonrisas sacas. Y a más sonrisas, menos cansancio. Incluso con horas de sueño a las espaldas.

Haz lo que deseas

Esto tiene mucho que ver con el fracaso. Si pasas la vida entera huyendo del fracaso es probable que termines haciendo cosas que realmente no quieres. Desde estudiando algo que ni te interesa hasta casándote con alguien que no te hace feliz.

La mejor versión de ti mismo aparece cuando te arriesgas a encontrarte. Sueña y haz lo posible por volver reales esos sueños.

No permitas que alguien te diga que no puedes hacerlo solo porque no es lo normal

Ejercicio “Tu mejor versión”:

Haz este ejercicio cada día durante 5 días:

PASO 1.- Escoge un momento tranquilo al final del día y anota 3 experiencias que hayas tenido durante ese día en distintos ámbitos (en el trabajo, con tu familia, amigos, pareja, etc.).

PASO 2.- Valora de 0 a 10 tu comportamiento en cada una de esas experiencias, siendo un 10 la mejor forma en la que te podrías haber comportado*.
*¡ATENCIÓN! Un 10 no sería la mejor forma de hacerlo sino la mejor forma en la TÚ LO PODRÍAS HABER HECHO. En este caso no buscamos la “perfección” sino NUESTRA MEJOR VERSIÓN. Pero sé realista, un 10 es que te has comportado y has dado el 100% de lo que eres capaz.

PASO 3.- En cada una de estas experiencias anota que tendrías que haber hecho mejor, o de otra manera, y cómo haberlo hecho para haber conseguido un 10.

PASO 4.- Saca tus conclusiones. Lo importante es que, además de que seas consciente de que cosas podrías haber hecho mejor en cada situación, es que las siguientes veces que se presente una situación similar, pongas en práctica lo que hayas aprendido. Póntelo como un reto.

Te invito a que repitas este ejercicio tantas veces como puedas, verás cómo, poco a poco, se convierte en un hábito y ya serás capaz de hacerlo prácticamente durante la propia experiencia y empezarás a ser consciente de cómo puedes ser siempre la mejor versión de ti mismo.

Y para terminar, por si alguien tiene duda, si es importante quererse a si mismo, el experimento de las ventanas rotas me parece una buen ejemplo para entender este ingrediente.

Philip Zimbardo, psicólogo social de la Universidad de Stanford, llevó a cabo en el año 1969 un interesante experimento que dio la lugar a «La Teoría de las Ventanas Rotas».

El experimento consistía en abandonar un coche en el deteriorado barrio del Bronx de aquella época: pobre, peligroso, conflictivo y lleno de delincuencia. Zimbardo dejó el vehículo con sus placas de matrícula arrancadas y con las puertas abiertas para simplemente observar qué ocurría. Y sucedió que al cabo de tan solo diez minutos, el coche empezó a ser desvalijado. Tras tres días ya no quedaba nada de valor en el coche y a partir de ese momento el coche fue destrozado.

Pero el experimento no terminaba ahí. Había una segunda parte consistente en abandonar otro vehículo idéntico y en similares condiciones pero en este caso en un barrio muy rico y tranquilo: Palo Alto, en California. Y sucedió que durante una semana nada le pasó al vehículo. Pero Zimbardo decidió intervenir, tomó un martillo y golpeó algunas partes del vehículo, entre ellas, una de sus ventanas, que rompió. De este modo, el coche pasó de estar en un estado impecable a mostrar signos de maltrato y abandono. Y entonces, se confirmó la hipótesis de Zimbardo. ¿Qué ocurrió? A partir del momento en el que el coche se mostró en mal estado, los habitantes de Palo Alto se cebaron con el vehículo a la misma velocidad que lo habían hecho los habitantes del Bronx.

Lo que dice la Teoría de las Ventanas Rotas es simple: si en un edificio aparece una ventana rota, y no se arregla pronto, inmediatamente el resto de ventanas acaban siendo destrozadas por los vándalos. ¿Por qué? Porque se está transmitiendo el mensaje: aquí nadie cuida de esto, esto está abandonado.

Sé tu mejor amigo o amiga. Escúchate, apóyate, se amable contigo, principalmente frente tus adversidades y fallos. Acepta lo que no te gusta de tí, sin justificarte.

Valora y agradece lo positivo de tu vida. Valora tu desarrollo, tus esfuerzos por crecer, salir adelante y aprende a AMARTE sin condiciones. Cree en ti, en tus habilidades, tus sueños y proyectos.

Aprende a relajar tu mente, a administrar tus emociones, a expresar lo que es necesario para ti. Nutre tu alma y cuida tu cuerpo. Confía en tí, la vida nos da una de cal y otra de arena pero no te sientas mal por ello.

Toma conciencia de tu diálogo interno de cómo te desvalorizas, criticas y juzgas. Obsérvalo, cámbialo y rectifica, y después déjalo ir, sin agregar nada más. El cambio y la transformación surgen de la aceptación, no del rechazo.

Reitera esta pababra “Me quiero”. No olvides de decirtelo…si estás desanimado, si las cosas no van como deseas, si estás triste o agotado. Ponte a tu favor y no en tu contra, se tu aliado y no tu enemigo, sin indulgencia o victimismo.

Pregúntate habiualmente que sientes. Que necesitas, que te gusta, que te haría bien. Párate a escucharte y conecta con tus sentimientos, actua consecuentemente.

Date eso que necesitas: tiempo, consideración, buen trato, comprensión, conversar con los amigos. Piensa en ti y di “NO” cuando desees decir no. Aléjate de la gente que te hace la vida imposible o toxicas.

Conócete a ti mismo. Los ojos son el espejo del alma. Mírate ocasionalmente a los ojos en un espejo en el transcurso de un mínimo de 2 ó 3 minutos. Mientras te miras, háblate con cariño. Conecta con tu corazón.

No eres tu peor enemigo. Invierte más tiempo, energía y emociones en las cosas que importan y puedes vigilar. Y menos en aquellas que no importan o sobre las que no tienes control alguno.

Unifica tu mente y tu corazón. Permitete sentir cuando estés contento y principalmente cuando estés triste o agotado. Sé compasivo y amoroso contigo.

Espero te guste mi nuevo post, un abrazo! 💝