Mantener la calma en situaciones difíciles

En algún momento todos hemos vivido situaciones complicadas o situaciones límite que no nos esperábamos, y que nos hizo vivir momentos que ni nos podíamos haber imaginado. Es en estos momentos donde más debemos guardar la calma.

A nivel mundial estamos ahora inmersos en una época de bastante incertidumbre a todos los niveles, y es trabajo individual de cada persona ver como afrontar estos momentos que nos afectan a todos en mayor o menor grado.

Qué hace no perder la calma en momentos así? Sin duda hay muchos factores, como los conocimientos, la experiencia vital, nuestra personalidad… pero sin duda algo destaca sobre todo ello, y es la sensación de control. La sensación de control es algo que nos ayuda a no tener incertidumbre, y esto está íntimamente relacionado con que se reduzca nuestra ansiedad ante un suceso. Además, favorece la confianza y seguridad en uno mismo, lo que nos lleva a poder hacernos cargo de una situación difícil de la forma más adecuada posible

Piensa antes de actuar e intenta no dejarte arrastrar por el pánico, ya que si una situación es complicada si entras en pánico todo será peor. Respira profundamente, no te anticipe a los hechos que piensas que pueden venir, ves a paso a paso sobre lo que acontece en este momento.

Por supuesto que hay situaciones para las que no podemos estar preparados al 100%, y que ni siquiera nos esperamos. Ahora bien, la forma de encarar un problema irá muy ligado a cómo soportemos la presión, cómo manejemos nuestra ansiedad y como afrontemos los problemas. Tener un segundo de calma, para poder centrarnos en nosotros mismos, en nuestra respiración, y estado fisiológico, puede ser clave para conseguir tranquilizarnos y poder pensar con claridad. Esa claridad que nos ayude a no tomar una decisión precipitada.

Mantener la calma en plena crisis es fundamental para pensar con claridad y para que las emociones negativas no influyan en la toma de decisiones; una toma de decisiones que puede resultar altamente crítica en ese tipo de situación. El agobio y la desesperación pueden ser malos consejeros a la hora de actuar con precisión, eficacia e inteligencia.

El control de la respiración es indispensable para mantener la calma. Concéntrate en la respiración e intenta que sea más profunda y más calmada. Para ello, aguanta el aire unos 5 segundos y expúlsalo lentamente. Repítelo tantas veces como sea necesario y verás cómo las señales de tensión de tu cuerpo se van reduciendo.

Hidrátate

Bebe un vaso de agua para calmar la ansiedad. Recuerda hidratarte cada vez que sientas que el estrés está por llegar.

Estírate

Ejercita tu cuerpo comenzando por estirar los músculos y las articulaciones para deshacerte de la tensión y propiciar la relajación.

Mantener la calma es permanecer calmados, tranquilos en cualquier situación. Es mantener un estado de paciencia, tranquilidad, serenidad, optimismo,… sobre todo en aquellas situaciones donde parece que nos sentimos más desbordados porque nos parece que no somos capaces de controlarla la situación.

Pensamiento Positivo enfocado en solucionesEn las situaciones difíciles, es normal que lo veas todo negro. Los pensamientos rumiativos te dirigen hacia los peores escenarios posibles. Ni siquiera es culpa tuya, al menos no al 100%. Nuestro cerebro tiene una tendencia a focalizarse en los hechos negativos por una mera cuestión de supervivencia. En práctica, recordar los sucesos que te dañaron, te permite evitarlos la próxima vez.Sin embargo, el sesgo de la negatividad juega muy malas pasadas cuando se trata de resolver un problema o salir de una situación complicada. En esos casos, es fundamental recurrir al pensamiento positivo. No se trata de desarrollar un optimismo ingenuo sino centrarte en el lado positivo de la situación.Por muy negativo que parezca el problema, siempre hay algo positivo. Solo tienes que buscarlo. Te ayudará realizar un listado, aunque sea mental, de los recursos y fortalezas que tienes a tu disposición. Al centrarte en los aspectos positivos te recargas de energía, y a menudo logras ver oportunidades que antes no vislumbrabas simplemente porque estabas usando unas gafas demasiado oscuras.

Para la tensión en momentos de mucho estrés:

Un cuerpo estresado tiene músculos estresados y, por lo tanto, tensos. Es importante aliviar esa tensión para deshacerse del estrés. Estos pasos ayudarán a relajar todo el cuerpo y sentirse renovado; es recomendable practicar el ejercicio recostado sobre una colchoneta en el suelo.

En lo posible, las primeras veces será más fácil si uno mismo se graba, o pide a alguien que se grabe, dictando los pasos. El ejercicio consiste en contraer cada músculo durante 20 segundos para después soltarlo lentamente. Al momento de relajar el músculo, centrarse en la relajante sensación de alivio.

Orden para llevar a cabo el ejercicio:

– Frente: arrugar la frente y elevar las cejas; mantener 20 segundos y soltar.

– Ojos: cerrarlos con fuerza; mantener y soltar.

– Nariz: arrugar la nariz y abrir los orificios nasales; mantener y soltar.

– Lengua: presionar la lengua sobre el paladar; mantener y soltar.

– Cara: arrugar toda la cara; mantener y soltar.

– Mandíbula: presionar la mandíbula; mantener y soltar.

– Cuello: bajar la barbilla al pecho; mantener y soltar.

– Espalda: arquear la espalda; mantener y soltar.

  1. Respira: Concéntrate en tu respiración por unos segundas y calla el ruido que tengas en tu mente.
  2. Entiende que no eres el culpable: La gran mayoría  de acontecimientos externos que suceden no están bajo tu control. Si llueve, poco podrás hacer para que deje de llover.
  3. Lo único que puedes controlar es a ti mismo: Una vez entiendas que nada de lo que sucede está en tu control, sabrás que lo único que puedes controlar son tus pensamientos y tus acciones. Tu decides si actúas de forma negativa o positiva frente a los acontecimientos.
  4. Toma una posición resolutiva: Como joven líder que eres, estás llamado a guiar a los demás. Si adoptas una posición de rendición frente a los acontecimientos estarás enviando el mismo mensaje a tu grupo. Si adoptas una posición de generar soluciones y de positivismo, tu grupo se sentirá alentado y saldrán nuevas alternativas para lograr el objetivo a pesar de los acontecimientos.

Aprende a ser objetivo

Puede que esto suene muy bonito, y muy fácil de decir… “voy a ser objetivo”, pero realmente si nos paramos a reflexionar, aunque sea complicado a veces, hay determinadas formas de pensar que pueden ayudarnos a mantener la calma.

Para aprender a ser objetivo, puedes imaginarte que la situación en la que estás como si tú no estuvieras dentro de ella, y el protagonista fuese otra persona. ¿Crees que lo verías igual? ¿Pensarías del mismo modo? Imagina que el protagonista de esa historia fuese una persona a la que aprecias, y esta te pidiera consejo… ¿Qué le recomendarías? ¿Cómo le consolarías?  Al plantearte de este modo la situación, es probable que seas capaz de ser más objetivo y de distanciarte de las implicaciones emocionales de la situación, lo cual puede ayudarte a calmarte y a actuar con mayor serenidad.

También puedes plantearle la situación a una persona de confianza con la que sientes afinidad, para que te ayude a considerar las consecuencias de una decisión determinada y escoger la alternativa más adecuada. Una persona ajena al problema te ayudará a mantener la calma y te dirá su punto de vista objetivo desde una postura externa.

No podemos resolver los problemas con el mismo nivel de pensamiento que los crearon. Albert Einstein.

Tener la sensatez de reflexionar ante las situaciones, puede guiarte a las alternativas, a las soluciones, a las opciones que se nublen a la vista cuando no nos damos el espacio de respirar antes de obrar, cuando nos dejamos llevar por los impulsos y actuamos de manera impetuosa. Reflexionar serena la mente, calma el pensamiento y da cabida a la verdadera razón, la del ser.

En la vida todos llevamos un ritmo atado a nuestras situaciones, responsabilidades y compromisos, sin embargo, tomarnos el tiempo para refrescarnos de cuando en cuando y poder reflexionar sobre nuestras decisiones, da un ápice de sabiduría a la acción en nuestra vida, jamás vamos a tener las mismas consecuencias si actuamos desde la reflexión.

Toma acciones poco a poco.

Lo que realmente hará una diferencia en nuestras vidas, son nuestras acciones. Tomar las decisiones adecuadas nos ayuda a superar los momentos difíciles pero para lograrlo necesitamos tener acciones adecuadas. Nuestras acciones deben ser congruentes con lo que pensamos y sentimos para que sean equilibradas.

La única persona que nos puede ayudar realmente a salir de nuestros momentos difíciles, somos nosotros mismos. Nuestra actitud es muy importante para que nuestros pensamientos, emociones y acciones se mantengan en una misma línea.

Cuando se reciben noticias indeseadas o llegan problemas más grandes de los que uno cree poder manejar, parece que la vida se detiene sin poder digerir el trago amargo que se ha recibido. De repente, se siente una carga muy pesada en el alma. Como si súbitamente, todo se moviera en cámara lenta y las palabras que se escuchan tan sólo se convierten en ruidos incomprensibles.

En un momento la vida cambia para siempre, lo que antes pudo ser importante deja de serlo. Las prioridades se desmoronan para después volverse a reacomodar, sin antes pasar por un periodo de crisis y de incertidumbre que sólo nutre el miedo y la angustia.

Es difícil encontrar palabras correctas para dar ánimo o compartir el dolor que se siente, después de todo, el terremoto interno que se sufre es personal e intenso. Precisamente es en estos momentos, cuando surge una de las decisiones más importantes que cualquiera puede llegar a confrontar consigo mismo: ¿Qué actitud se va tomar frente a la adversidad? 

Si bien se puede tomar la elección de intoxicar al alma, sentir enojo, frustración y tristeza, permitiendo que el dolor penetre en todos los huesos del cuerpo, también se puede encontrar una nueva manera de vivir y de reconstruir la vida abrazando la adversidad con resignación y con esperanza para encontrar fuerzas para luchar y continuar el camino.

Desde luego que es más fácil y cómodo convertirse en una víctima, enojado y aislado de la nueva realidad. Buscando culpables en todas partes y pretextos para sufrir mejor. Esta no es una opción práctica, porque a pesar de la amargura, la vida no se detiene, ni hace excepciones, a pesar de la pobre elección que yo tomo. Por otro lado, existe otra elección, bastante más complicada, ya que requiere de un gran esfuerzo personal para adaptarse a la nueva condición. Buscar un rayito de fortaleza interna para poder aligerar un poco el dolor.

Aprender a encontrar lo bueno, por más insignificante que sea, nos hace tomar conciencia de que hasta el respirar o el despertar con el nuevo día, es un toque divino, un privilegio y un regalo que se debe apreciar.

La vida tiene formas muy extrañas para enseñar cuán valiosa y especial es.

La receta: Sobreponiéndose a la adversidad

Ingredientes:

  • Gratitud – agradecer con el corazón y a manos llenas las bendiciones que se recibe
  • Fe – confianza en una fuerza divina, un poder superior que escucha
  • Ojo noble – encontrar lo bueno en todo y de todo, hasta en la adversidad
  • Paciencia – darse el tiempo necesario para sanar y/o ajustarse a la nueva realidad
  • Fortaleza – valor interno para luchar a pesar del dolor y la decepción
  1. Toda persona tiene la posibilidad de sobrellevar sus malos momentos. Hay que buscar el valor para atreverse a luchar y dejar el miedo a pesar del dolor. La fortaleza interna es un recurso infinito que sólo se llega a descubrir cuando uno confronta sus situaciones límite.
  2. Tener buenas intenciones no es suficiente; para salir adelante hay que esforzarse y realizar acciones diarias positivas. No existen las respuestas fáciles, ni los caminos cortos; para vivir uno tiene que trabajar para ser positivo y ver el bien que está escondido.
  3. La adversidad es un maestro que da las mejores lecciones de vida. Cuando uno logra trascender el sufrimiento y la angustia, uno encuentra una nueva perspectiva de la vida. Una visión que sólo conoce aquel que ha sufrido y aun así, aprendió a amar la vida.

Cualquiera de estas situaciones, por si mismas, consiguen desequilibrarnos lo suficiente como para que hagamos una parada y reflexionemos de forma profunda sobre ciertos temas y prioridades. También consiguen mostrarnos que no podemos controlar absolutamente todo y nos hacen ponernos en contacto con nuestra parte más humilde.

Toda dificultad, una vez «superada», es un hermoso regalo en bruto que nos hace la vida, lo que pasa que cuando nos es entregada viene bien envuelto para que, hasta el final, no nos demos cuenta de cuál era el regalo. Además, en situaciones de crisis, encontramos la ocasión para poder descubrir partes nuestras que, en muchas ocasiones, ni siquiera sabíamos que vivían en nuestro interior.

Por mucho que al principio una situación difícil nos paralice y nos haga sentir pequeños e indefensos, la realidad es que estamos ante un reto que tiene que ver más con nuestra forma de responder que con la situación misma.

Saber adaptarse a los cambios

Las personas resilientes tienen, como los juncos, la capacidad de ser flexibles cuando el viento azota con fuerza. Saben que ir en contra de las circunstancias las hará perder energía y optan por tener una mente abierta.

Se desprenden de sus viejas creencias, prejuicios e inseguridades para vestirse con nuevos trajes que les acompañen en los momentos de cambio. Pero no se adaptan por resignacion sino porque saben que existen otros mundos diferentes que no por ser distintos son erróneos.

«El agua lo vence a todo, porque se adapta a todo».

-Lao Tse-

Saben que aceptar es necesario para avanzar

Las personas resilientes saben que la aceptación es la compañera aliada del avance y el cambio. Porque solo cuando aceptamos lo que nos ocurre podremos comenzar a trabajar para mejorarlo. De otra manera, si lo negamos, lo único que hacemos es darle más fuerza.

Afrontar las dificultades te permite crecer

Enfrentar los problemas no te hace más fuerte: liberas una gran cantidad de energía sin dirigirla con inteligencia. Te dejas llevar por tus instintos más primarios sin control alguno, lo que te impide gestionar la situación de la forma más adecuada.

Sin embargo, cuando afrontas creces, te vuelves más fuerte, más maduro. Así, estás en condiciones de abordar toda dificultad con mayor eficacia.

Cómo se construye la resiliencia?

La resiliencia es una actitud. Ante nuevas circunstancias nos toca hacer una reestructuración de nuestro pensamiento, emociones, conductas. Reestructurar nuestro mundo, porque algo muy importante ha cambiado, ya no será igual.

No nacemos con esta capacidad. La resiliencia es algo que vamos aprendiendo a lo largo de la vida. Algunas personas tienen la suerte de tener modelos resilientes cerca, como los padres, de los cuales aprenden estrategias para serlo. Otros, en cambio, lo van aprendiendo de forma autodidacta o con ayuda. Cuando la vida nos pone a prueba tenemos la oportunidad de poner en práctica nuestras habilidades para superar los problemas.

En estos tiempos que corren, en muchas familias los problemas han aumentado por la situación económica, y como consecuencia de ellos también los problemas psicológicos y emocionales. Generalmente cuando nos encontramos ante estas situaciones podemos adoptar dos actitudes:En un primer caso sería que, ante el problema en cuestión, nos centramos en las emociones que este nos produce, malestar, tensión, tristeza, etc. Y en un segundo caso podemos optar por centrarnos en el problema, buscando diferentes alternativas para solucionarlo, centrándonos por tanto en la acción para su solución, no decayendo y no permitiendo que las emociones resulten un obstáculo para ello. Se trataría por tanto de centrarse en la tarea. Las personas que suelen adoptar la actitud del primer caso, suelen sufrir más malestar y estrés, y por tanto más dificultades para regular sus emociones y resolver los problemas que las personas que adoptan la segunda actitud.Cuando una persona se centra en el problema para buscar soluciones, es capaz de controlar la situación en vez que la situación lo controle, que es lo que les sucede a las personas que se centran en la emoción. Como también saben poner en marcha sus capacidades, entre ellas el pensamiento y la creatividad para generar alternativas y soluciones para su problema. Hecho que termina fomentando el autocontrol y la autoestima, por un lado por ver que se es capaz de controlar la situación y por otro porque terminamos valorando más nuestra capacidad siendo más conscientes de que podemos. Si bien es cierto que en momentos difíciles agudizamos más el ingenio y desarrollamos la creatividad. La necesidad hace que usemos más estas capacidades, precisamente porque no tenemos las cosas fáciles.

El sufrimiento nos hace más humanos, esto es así.

Las personas que han tenido vidas complicadas y han utilizado el dolor para no sentirse indefensas y amargadas, son las más dulces, amorosas y tolerantes que te puedas imaginar. Porque han estado ahí, en lo oscuro, y no lo han olvidado; porque han dejado que se rompa su corazón y, ya puestos, han dejado que éste haga lo que mejor sabe hacer: amar sin juzgar.

Mi recomendación, por tanto, si estás pasando un período muy doloroso, es que aproveches para:

  • Desarrollar tu empatía hacia las personas que sufren, las personas enfermas y abandonadas que están en tu situación.
  • Conectar con lo espiritual. No es infrecuente que muchas personas comiencen a rezar o a interesarse por temas espirituales cuando pasan por una mala racha, regalo que se llevan a su futura vida.
  • Sentirte profundamente agradecido por los días en que estás un poco mejor en medio de la negrura, y valorar los gestos bonitos de la gente hacia ti.
  • Ser más tolerante con los demás: tú, que mirabas con cierto desdén las debilidades ajenas, ahora te encuentras en el punto más bajo. No hay mejor manera de aprender las lecciones de humildad y tolerancia que a través de nuestros errores y fracasos.
  • Priorizar lo que de verdad importa. ¿Verdad que la salud es un bien que pasamos por alto cuando no tenemos ningún problema? ¿Verdad que nuestra gente son mejores que los laureles académicos y el dinero? ¿Verdad que levantarse con ilusión y alegría es más maravilloso que hacerlo en un hotel bonito durante un viaje?

Seamos conscientes de que todo es transitorio: Nada dura para siempre, el tener esto claro nos permite no involucrarnos de manera excesiva con los problemas, no aferrarnos, no generar apegos y especialmente nos permite disfrutar de cada momento, inclusive cuando no resulta como queremos, es lo que estamos viviendo y solo por ello merece ser apreciado.

Espero sea de ayuda mi nuevo post, gracias por leerme 💝