La paciencia, un gran tesoro

Existen momentos de la vida en los que te resulta sencillo ser paciente, por ejemplo, cuando todo fluye a tu gusto. Sin embargo, existen situaciones en las que es más difícil tener la paciencia necesaria para tener buen ánimo ante el dolor, el sufrimiento, el desamor, el fracaso profesional, la soledad… Ser paciente en estas circunstancias es más complejo. Por esta razón, a través de la meditación puedes crear una nueva mentalidad en tu vida en la que conviertas el amor en el motor de tu vida. ¿Por qué el amor? Porque ningún sentimiento es tan paciente.

La paciencia es inherente a la propia sabiduría del corazón, es decir, generalmente, las personas mayores son más pacientes que los adolescentes, por ejemplo. Sin embargo, más allá de la edad, tú puedes cultivar este hábito de tu carácter hasta convertir la paciencia en un modo de ser. En una segunda naturaleza para ti.

Solo cuando conectas con el poder del ahora puedes pensar en positivo. Solo cuando eres paciente puedes disfrutar de la vida, afrontando la incertidumbre. 

La mente, a menudo, va más rápido que la vida. Una de las claves para frenar esa inclinación es practicar el poder de la paciencia, ahí donde alimentar una visión positiva mientras se cultiva la capacidad de espera. Dar paso a una costumbre donde permitirnos soltar la ansiedad, las presiones y preocupaciones para dejar que las cosas sucedan a su ritmo, a su tiempo y en su momento.

La paciencia es liberación. Se trata de una práctica emocionalmente liberadora que nos enseña a esperar observar y saber cuándo actuar.

En momentos de impaciencia respira profundo y aléjate de lo que no puedas lograr, toma un tiempo, piensa en una nueva manera de realizarlo y vuelve a intentarlo.

 Ser pacientes no quiere decir fingir de ser optimistas, sino mantener la calma, seguros que las cosas ocurriran en el momento propicio – dejar correr los eventos. Este comportamiento nos permite de fluir nosotros mismos al ritmo de la vida, que implica no un comportamiento pasivo, sino mas bien actuar de elecciones y de renuncias concientes.

Un modo decididamente mas saludable de vivir, pero tambien eficaz y fructuoso. Sin embargo, solo siguiendo el curso natural de las cosas y viviendo a fondo el presente podremos tomar las oportunidades en el momento en que se verifican, que sera la unica oportunidad – ni antes ni despues.

Toma decisiones con calma. No te precipites y tomes decisiones apresuradas bajo presión, o en estados emocionales descontrolados. Espera a estar más calmado y piensa en todas las opciones posibles. El resultado será más positivo.

¿Para qué sirve la paciencia?

Es decir, que tú tienes el control y eres capaz de decidir la respuesta no reactiva que quieres dar ante cada situación. Los practicantes de mindfulness saben que esa capacidad de decisión apenas dura menos de un segundo cuando la entrenas, pero es suficiente para no dar respuestas automáticas ni reactivas. Otros lo llaman «mantener la cabeza fría»: no bloquearte ante una situación límite y ser capaz de tomar decisiones sin dejarte llevar por el miedo, los nervios, la impotencia… es característico de las personas que han cultivado la paciencia. Aunque no hace falta que ocurra algo grave. El autocontrol se demuestra en pequeñas cosas como saber esperar al momento para realizar ciertas acciones. Se entrena posponiendo el placer (ese pastelito que lleva tu nombre) o determinadas situaciones (esa historia de una persona que el viernes recibe una carta de Hacienda justo cuando se va de fin de semana y dice: «ya me preocuparé el lunes». Si abres el sobre fastidias el fin de semana inútilmente porque hasta el lunes no puedes responder). En este sentido, la paciencia te da la capacidad de decidir cuándo es mejor para ti —y para tu felicidad y bienestar— actuar para conseguir tus objetivos.

Practica!Lo más maravilloso del ejercicio de la paciencia es que transforma todas experiencias de nuestra vida cotidiana —las que menos nos agradan— en oportunidades para practicar y crecer. Esto se parece a un estupendo truco de magia. Dedica unos momentos a pensar en todas las ocasiones a lo largo del día en las que sueles mostrarte impaciente.
Cuando empieces a reconocer en qué momentos la impaciencia irrumpe en tu vida cotidiana, quizá descubras que es una experiencia sentida en el cuerpo como, por ejemplo, una opresión en el pecho o tensión en los hombros o el rostro. También puedes percibir una secuencia de emociones y pensamientos reactivos. Asimismo, advertirás que la impaciencia tiene un periodo de vida limitado y que, como el resto de las cosas, aparece y desaparece de manera natural. Si miras a tu alrededor, verás que no eres el único que se esfuerza en ser paciente. La experiencia de no sentirse a merced de la impaciencia resulta empoderadora. Todos podemos desarrollar más paciencia y experimentar la sensación de libertad que está ahí siempre.

Nos cuesta entenderlo, pero la paciencia no es cargar y aguantar hasta no poder más y explotar. Ella es un arte, un arte que se hace responsable de liberarnos de las cargas emocionales innecesarias para mantener nuestro estado de paz.

Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza

La práctica hace al maestro. Desarrollar la paciencia implica dejar atrás malos habitos con los que llevamos conviviendo mucho tiempo. Así que, como cualquier aprendizaje, cultivar la habilidad de saber esperar requiere templanza.

Práctica Mindfulness

La práctica de Mindfulness es ideal para adquirir paciencia, ya que para empezar, requiere una gran contención para dirigir la mirada hacia el interior y mantenerla. El “no hacer” nos inquieta porque la mente se quiere imponer, el cuerpo se quiere imponer y las sensaciones y emociones no paran de saltar de un lado a otro (es el mono saltarín del que hablan los budistas). Es entonces cuando si acudes a centrarte en la respiración te podrás mantener en el ahora en ese instante y también en el siguiente y en el siguiente instante. La paciencia es la capacidad de oír los reclamos vacíos de tus impulsos y descubrir que no tienen el menor poder sobre ti. También lo puedes llamar autodisciplina. Una vez que aprendes a cultivarla en tu práctica meditativa te resultará fácil llevarla a tu día a día.

Vacía el disco duro. Dedica 10-15 minutos para sentarte sólo con un lápiz y un cuaderno. Durante este tiempo escribe lo que se pase por la cabeza. Pon negro sobre blanco los pensamientos que se arremolinan en tu mente. Todos los que lleguen. Sin seleccionar. Al igual que el ejercicio de poner imágenes a una idea, ponerle palabras ayuda a clarificarla. Es como desbrozar el bosque de la mente. Luego queda más despejado y puedes descubrir tesoros que ocultaba la maleza.

Mindfulness: beneficios

Los más importantes beneficios del mindfulness son los siguientes:

Regulación de la atención

La atención es como un foco que ilumina un escenario. Dicho escenario es muy grande y el foco de luz no lo puedo alumbrar todo, sino que alumbra una parte en concreto. De nuestra atención dependen los estímulos que procesamos y de ello dependen cuestiones tan significativas como la memoria y aprendizaje. Por todo ello, saber mover este foco y alumbrar lo que es más importante atender en cada momento es de vital importancia. El mindfulness permite entrenar la regulación de la atención y permite que seamos conscientes de aquello que solemos pasar por alto cuando activamos el piloto automático.

Momentos Mindfulness

Para poder atender las demandas de la sociedad actual, el ritmo de vida es, en general, acelerado. El mindfulness permite desactivar el piloto automático y facilita tener más momentos mindful, es decir, momentos en los que se es consciente del presente.

Mindfulness y emociones

El mindfulness o conciencia plena, al poner el foco en el momento presente, permite ser consciente de lo que se está sintiendo ahora mismo. Con ello, podemos sufrir menos por emociones sentidas en el pasado, anticipar menos las emociones que pueden surgir en el futuro y también ser más conscientes de qué emociones estamos sintiendo en el presente, en este momento. Conocer el estado emocional actual es el primer paso para regularlo. La regulación emocional consiste adaptar la expresión emocional a la situación.

Detectar los pensamientos

La mente no para de bombardear pensamientos continuamente. Ser consciente de esta actividad permite gestionarla. Hay pensamientos que no tienen una función real en ese preciso momento y producen un ruido de fondo en la mente. Mediante el mindfulness, podemos dejar ir estos pensamientos para centrarnos en aquello que queremos.

SÉ COMO LA FLOR DE LOTO

De la flor de loto se conoce sobre todo la inflorescencia y las grandes hojas verdes que se extienden sobre la superficie del agua: los petalos son claros, pueden ir de un rosa palido a un blanco puro. Pero la particularidad- y la verdadera belleza- de la flor de loto se esconde en la profundidad del estanque en que vive. La flor, de hecho, posee unas larguisimas raices que llegan al fondo fangoso y pútrido típico de los estanques.

El terreno fangoso y sucio representa las situaciones complicadas de la vida delante a las cuales la vida nos pone: nosotros debemos ser como la flor de loto. Debemos sumergir las raices en el fango para encontrar los nutrientes para emerger hacia la superficie, hacia la luz del sol. Mas alla de arriba del abua, o superados estos momentos dificiles, debemos resplandecer toda nuestra belleza interior. Debemos “tener ” hojas que, como aquellas del loto, no se manchan del fango porque son hidrófobos y autolimpiables.

Para muchos, la flor de loto representa la vida misma de los seres humanos: su conformacion representa el viaje de la vida terrena- humeda y oscura- a aquella en el paraiso, hecha de buenos olores, belleza y luz del sol.

Quienes son pacientes piensan siempre en soluciones para tomar mejores decisiones, aceptando las pruebas que se les presentan, creciendo a través de ellas y viendo los obstáculos como oportunidades, ya que al final de cuentas, los tiempos no siempre se dan como los planificamos y cuando sabemos canalizarlos en nuestro beneficio, podemos incluso nutrirnos con calidad de vida.

Para desarrollar internamente la paciencia, lo fundamental es dominar las inquietudes, enfocados en que llegarán mejores momentos. También debe haber noción de comprender lo que realmente requiere de una espera y lo que vale la pena mantener con esfuerzo constante. De igual modo, una actitud paciente invita a canalizar las emociones, creando armonía para el bien personal y colectivo.

Diferencia entre paciencia y pasividad

Es importante mencionar que muchas personas confunden “pasividad” con “paciencia”, asumiendo que la paciencia es aguantar o soportar malas situaciones, cuando no es así.

Una persona pasiva deja actuar a los demás, aunque estén tomando malos caminos, permitiendo todo tipo de cosas sin interferir, en lo más mínimo.

Una persona paciente sobrelleva las situaciones difíciles, pero aguarda el momento indicado y cuando este llega, actúa sin dudarlo y poniendo solución al mal momento.

La mejor manera de esperar

Esta es una frase de Gustave Flaubert y dice lo siguiente: “Hay que esperar cuando se está desesperado cuando se espera”. Esa es precisamente la paradoja que implica el saber esperar. No significa pasividad, solo movernos en la dirección adecuada.

Una espera activa tiene que ver con no detenerse simplemente a ver pasar el tiempo. Más bien está relacionada con ser conscientes de que es importante seguir avanzando, aunque ese avance esté limitado o no ofrezca exactamente lo que buscamos de inmediato.

Saber esperar tiene que ver con madurez con equilibrio, con carácter. Es una de las conquistas más difíciles de la vida, pero también una de las más dulces y enriquecedoras. El que sabe esperar, también sabe vivir.

Espero ayudarte con mi último post, un abrazo 💝