Como ser optimistas ante las tragedias

La forma más efectiva de entender qué es ser optimista es cuando te ocurre una tragedia, porque es el momento en el cuál resalta tu optimismo o tu pesimismo.
Un optimista ante una situación trágica se sentirá triste sin desesperarse y sin sentirse vencido, sino que podrá sobrepasar dicho estado porque aflorará su optimismo, su certeza de que podrá enfrentar lo que le adversa y se sentirá seguro porque conoce su interior y confía en sí mismo.
En una situación adversa es pertinente que no confundas ser optimista con ser ingenuo. Muchas personas se limitan por la creencia de que, por confiar mucho en el futuro, de que nada malo pasará, creen que lo que se están creando es una realidad ingenua sin ser necesariamente así.
Ser optimista no es ser ingenuo. Ni creen en el futuro es fantasear con una realidad falsa. Ser optimista es construir en tu interior un futuro en el cual seas capaz de enfrentar tus miedos y tus obstáculos para lograr tu propósito.

Confía en ti mismo y en los demás
Ser optimista es esperar lo mejor en la vida y saber enfrentarse a lo peor de forma satisfactoria porque sabes cómo descifrar el lado positivo a lo que te sucede y sabes cómo transformar favorablemente lo que le desfavorece.
Ser optimista tiene que ver con actuar con valentía en vez de actuar con miedo, tiene que ver con ejercitar la empatía en vez de la tristeza, de ver oportunidades en vez de problemas.
No se trata de caminar por la vida creyéndotelo todo y que todo es perfecto, no. Se trata de afrontar la vida con una actitud dispuesta a enfrentar y superar los reveses, con una perspectiva efectiva de la realidad y de ver la vida.

Es cuestión de Actitud
Lo que quiero expresarte es que las personas pesimistas se sientan a esperar que esas circunstancias externas cambien por sí solas, mientras que las personas optimistas actúan para cambiar esas circunstancias.
Ser optimista es una elección, implica una decisión sobre la forma de vernos a nosotros mismos y de enfrentar al mundo. Es un instrumento para aprender a vivir con sentido, teniendo un propósito.
Es cierto que no puedes controlar todo lo que te pasa en tu vida, pero sí puedes controlar la forma en la que respondes ante ellas. En la forma en que enfrentas la vida y actúas ante sus adversidades.
¿Quién quieres ser?
¿El que se queda sentado viendo cómo su vida fracasa o quieres ser el que actúa para cambiar su vida?
¿Quieres ser el que sufre porque algo adverso le sucedió o quieres ser el que afronta ese sufrimiento con una actitud optimista y supera su dolor?

Iniciar el camino del optimismo

Para iniciarse en el camino del optimismo es importante tener en cuenta una serie de factores:

  • Que cuando en nuestra cabeza aparezcan los fantasmas del “no se puede o no seré capaz”, frenemos el pensamiento y dejemos la mente en blanco.
  • Saber que nada es eterno, que todo pasa y tiene un final, también las situaciones críticas y difíciles.
  • Valorar todo lo positivo y bueno que hay en nuestra vida y en nosotros mismos (que seguro que son muchas cosas), incluso las pequeñas cosas, puesto que nuestro mundo también está hecho a base de pequeños detalles.
  • Darnos el derecho y el margen para equivocarnos. Nadie lo sabe todo de todo, y de los errores también se aprende y mucho.
  • Ser flexibles ante aquello que no está en consonancia con nuestra forma de pensar o de ser, aceptando las diferencias.
  • Ser capaces de ponernos en el lugar del otro.

Más optimismo, más salud

Todo esto nos puede ayudar a ver la vida de manera diferente, más positiva, verla como una botella medio llena, nunca medio vacía. Además, el optimismo es un camino de salud, ya que estudios científicos han comprobado que las personas optimistas padecen menos enfermedades, viven más años y también tienen unas relaciones sociales más saludables.

Optimismo vs Pesimismo

Una persona optimista es aquella que sabe esperar, que piensa, que desea y que actúa en consecuencia para que todo pueda cumplirse. Siempre imagina lo mejor pero a la vez sabe aceptar lo peor o lo inesperado. Tiene más capacidad de acción en los reveses de la vida porque puede ver el lado positivo donde los demás sólo observan desolación, miedo, tristeza, pocas oportunidades, etc.

Ser optimista cuando “la vida es color de rosas” es demasiado sencillo, porque esa época de bienaventuranza puede acabarse y con ella barrer con el sentimiento. Un optimista con todas las letras es aquél que aún luego de haber fracasado más de una vez se sigue levantando y mirando hacia adelante, con la frente en alto y aprendiendo de cada experiencia. Sabe relacionar lo que le ocurre con lo que puede llegar a pasar mañana.

Por el contrario, el pesimismo aparece en muchas personas debido a dos cuestiones fundamentales: la primera, porque tienen una dificultad para ver la realidad de las situaciones o no lo pueden resolver como quisieran y la segunda, porque existe un problema interno donde siempre se analiza con una vara negativa, crítica, de queja, de disconformidad, etc.

Si eres pesimista, tus pensamientos girarán en torno a catástrofes, crearás en tu mente los peores escenarios posibles.

En el fondo estás absolutamente convencido de que nada de lo que hagas servirá para tener una vida mejor, de que tus acciones poco valen y que además no eres lo suficientemente competente. Seguramente te preguntas a menudo, ¿para qué voy a intentarlo si de todas maneras no funcionará?

Te preparas para lo peor y para el fracaso, estás tan convencido que tu mente crea trampas para ti todo el tiempo, ¿sabes por qué? Porque tu mente se prepara para hacerte caso. Si crees que no puedes, pues tendrás toda la razón del mundo.

Inconscientemente te sabotearás, no hablarás en el momento preciso, dejarás pasar oportunidades, tendrás un sabor amargo de sueños rotos porque has entrenado a tu cabeza para perder.

El pesimismo te genera mal humor, pocos vínculos, menos satisfacción por tu vida y además entorpece tu recuperación cuando estás enfermo.

También te afecta a nivel laboral, tu actitud pesimista disminuye la productividad y destruye tu motivación.

¿Sabías que puedes contagiar tu pesimismo? Sé que no lo haces a propósito, pero piensa en las veces en que tu amigo viene con una idea entusiasmado y tú lo traes violentamente a tierra. O cuando un hijo quiere hacer algo diferente a lo que crees correcto, o tal vez cuando sientes que ser feliz es tonto y que el mundo es un lugar espantoso.

Tienes dos caminos:

  • Seguir alimentando eternamente tu pesimismo con las consecuencias negativas que eso conlleva
  • Tratar de aprender a ser más optimista, porque sí se puede.

Cualquier camino que escojas será el correcto para ti y será respetable. Pero en cuanto a bienestar se refiere, obtener mejores logros, ser más exitoso, disfrutar de relaciones positivas, tener más emociones positivas y encontrarle un sentido y propósito a tu existencia…bueno, ejem, tendríamos que acercarnos al optimismo.

El optimismo siempre es posible

“Abundan las circunstancias desalentadoras, pero nada ni nadie podrá impedirnos la elección personal de manifestar comportamientos alegres. Una actitud firme de alegría y de esperanza contribuirá más que nada a mantener un buen tono mental, temple de ánimo y vigor y fortaleza psíquica”, de acuerdo con el psicólogo Bernabé Tierno, fundador del Club Optimista Vital (www.cluboptimistavital.com).

El poder de la confianza

“Puede que no comprendamos qué está sucediendo, pero si confiamos en nosotros mismos, en los demás y en que las cosas pueden desplegarse en un marco fiable que encarna el orden y la integridad, encontramos un elemento estabilizador muy potente, que nos guía y protege intuitivamente”, señala el profesor de Medicina Jon Kabat-Zinn.

Director del Centro de Reducción del Estrés de la Universidad de Massachusetts (EE.UU.), Kabat-Zinn opina que “si confiamos en nuestra capacidad de intuir, observar, estar abiertos y atentos, reflexionar sobre la experiencia, crecer, aprender gracias a la observación y la atención y conocer las cosas en profundidad, podernos cultivar esas habilidades claves para afrontar la adversidad”.  

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La Vida Es Lo Que Hagas De Ella

Quizás ya escuchaste esto antes, pero ten en cuenta una cosa muy importante: Nadie puede controlar tu destino.

Nadie.

Sólo tú.

Así que si de alguien depende estar bien, o estar mal, es de ti. Esto es algo que para muchas personas es difícil entender, pues ellos no quieren sentir tanta responsabilidad, al pensar que su vida depende de ellos.

Muchos adultos parecen niños que no quieren crecer y asumir sus nuevos roles.

Pero sé que tú sí eres responsable, y sé que tú si entiendes que tu vida depende de ti, y de nadie más. Así como la vida de los demás no depende de ti.

Entonces, lo que concluimos sencillamente es que si estás pasando duros momentos, tú mismo te llevaste hacia ellos, y lo mejor de todo: tú mismo puedes cambiarlo.

En la mayoría de los casos, si dejas de hacer lo que has venido haciendo, tu situación cambia por completo.

La Fuerza De Voluntad No Es Un Don, Es Un Músculo

Cuando pasamos por momentos difíciles, por lo regular necesitamos mucha fuerza de voluntad para mantenernos firmes.

Esa fuerza, muchos consideran que es un don, o que otras personas la tienen en sus vidas de forma natural.

Pero no es así, para bien o para mal.

Es un músculo, y como tal, hay que ejercitarlo. Si logras sacar lo mejor de tu situación ahora, en el futuro te será más fácil superar e incluso prever dichos momentos difíciles.

La vida tiene para nosotros muchas oportunidades de crecimiento que no deberíamos desaprovechar.

¿Crees que un deportista considera el cansancio como algo negativo? Por supuesto que no, el deportista comprende que el cansancio y el agotamiento son parte del crecimiento y la madurez muscular, que lleva a mejores resultados.

Sin embargo, hay personas que se empecinan en afirmar que el cansancio en sus actividades físicas es malo. Así como hay gente, que creen que toda situación difícil que viva, es un «castigo de Dios» o cosas parecidas.

Nada es un castigo, todo es una enseñanza, una lección, un aprendizaje.

¿Y para qué? para que seamos cada vez más sabios e inteligentes y podamos llevar nuestra vida de la manera que más nos guste. Sin dificultades, sin problemas, sin tristezas.

Al final del día, y luego de la tormenta, siempre llega la calma. Siempre.

No importa cuál es tu situación actual, en un futuro cercano será mejor si tú te encargas de ello. Y si quieres potenciar aún más ese proceso de transformación, entonces empieza a pensar desde ya, cómo quieres estar viviendo en poco tiempo, y define qué se necesita para ello.

El solo ser consciente de tu situación, de que tú puedes cambiarla, y de imaginar cómo podría ser si actuaras, te da un poder tan enorme, que te sorprenderías si lo aprovecharas al máximo.

Tu eliges como quieres pasar cada momento de tu vida, da igual la situación que estés pasando, el dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional.

Deseo ayudarte con mis palabras y te envío mucha fuerza desde donde me leas 😘