Es hora de valorar las pequeñas cosas de la vida

La sencillez es monotonía hoy en día. Simplemente, avanzamos creando y destruyendo a cada paso. Nuestro instinto animal a pesar de estar reprimido lo utilizamos más que aquella inteligencia divina de la que alardeamos. Vagamos por este mundo creyéndonos superiores pero al mismo tiempo no hacemos nada para corroborarlo. La felicidad y el amor son cosas que con el tiempo se han ido desgastando en nuestra sociedad. Aquella persona que ama con locura sin pensar en lo que pueda ocurrir, es marginada por no pertenecer a este grupo de gente con corazones fríos y mentes vacías. Aquella persona que es feliz con poco o sin ningún motivo, es rechazada hasta que se convierte en una persona amargada y pesimista para así poder encajar.

Respiramos y pasamos el tiempo viviendo sin pasarnos a pensar en que es lo que conlleva “vivir”. Vivir no es solo caminar hasta el final. Vivir significa un mundo para cada persona. No estoy escribiendo para decirte cómo has de vivir la vida, ni cuál es la mejor manera para hacerlo. Sin embargo, lo que sí se es que siempre se puede mejorar. Nos centramos en cosas insignificantes que pensamos que tendrán un impacto desmesurado en nuestra vida. Pero no es así. Sólo decir que lo más importante es que hagas de tu vida un viaje inolvidable, crea un cambio, comienza algo para luego no terminarlo, escapa de la rutina siempre que puedas, simplemente vive.

El valor de las cosas pequeñas

Tendemos a no valorar las pequeñas cosas cotidianas que se nos presentan, y sólo les damos importancia cuando sentimos su ausencia. Quizás por cotidiano, jamás celebramos la salida del sol. Solo lo añoramos cuando, en nuestras vacaciones en la playa, no se hace presente por varios días.

Maldecimos la lluvia porque nos obliga al tedioso trabajo de cargar con el paraguas y desluce nuestros zapatos. Sólo le damos importancia cuando la sequía nos consume, o cuando, por unas pocas horas, falta el agua en nuestras canillas.

Esperando quizás el “gran espectáculo” nos perdemos de vivir los pequeños espectáculos que la naturaleza nos presenta día a día. Hay quienes piensan que cuanto más se sabe de fenómenos que ocurren a diario, menos se disfruta de ellos. Que el sabio disfruta menos que el creyente de los sucesos naturales. Pero no todo es así; todo lo contrario. Cuanto más se sabe, más sorprendente parece.

Cuanto más se sabe, más milagroso parece. Si no aprendemos a disfrutar de las pequeñas cosas cotidianas de la vida, que es lo que conocemos… ¿Podremos ser capaces de disfrutar plenamente cuando se nos presente algo diferente?…

La llave de la felicidad

Realmente las “pequeñas” grandes cosas son las que alimentan el espíritu, a diferencia de los que nos vende la sociedad de consumo, la cual nos dice que la felicidad está en el tener. “La cultura de hoy a veces quiere hacernos creer que valemos por nuestra ropa, por nuestros autos, por estar a la moda, porque somos poderosos, porque podemos humillar. Pero precisamente toda esa cultura es la llave al gran vacío interior que comienza a caracterizar a nuestra sociedad.”

La vida es frágil y vulnerable, puede dar un giro inesperado en cualquier momento y sin previo aviso; tal como dice el refrán: “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, o más bien, todos sabían lo que tenían pero nunca pensaron que podían perderlo”. Por eso, vale la pena echar un vistazo a las cosas sencillas que a diario ocurren y encontrar en ellas el sentido que merecen.

Así como expresa Graciela de Filippis en uno de sus artículos: “El mundo está lleno de sueños, de caricias, de colores, de luz, de esas pequeñas cosas que si uno aprende a exprimirlas y a disfrutar de ellas, tiene la llave que encaja en la cerradura mágica de la felicidad.”

Finalmente todo lo material viene y va, pero al final solo quedamos nosotros, con lo que somos, con lo que hemos construido, con los aprendizajes que hemos ido adquiriendo, con las experiencias que la vida nos regala.

Descubre los tesoros de tu vida

¿A qué cosas prestas atención en tu vida? Muchos se concentran y añoran objetos materiales que parecen brillantes en la distancia pero que una vez que los tienen no aportan nada.

Valorar lo que tienes significa aprender a ver aquellos pequeños momentos que no podrías comprar ni con un diamante. Estoy segura de que si prestas un poco de atención descubrirás muchos de estos tesoros. Los más básicos para mí son:

  • Un hogar donde dormir cada noche
  • Alimentos
  • Salud
  • Ropa
  • Amigos, amor y familia

Quizás te parezca que son cosas básicas y que no hay nada que valorar en ello. Piénsalo otra vez: ¿cuánta gente hay en el mundo que no tiene todo esto? Valorar lo que tienes no es solo agradecer que tienes cosas materiales…

Las mejores cosas de la vida no se pueden comprar con dinero.

¿Cuándo fue la última vez que te detuviste y con plena consciencia agradeciste por lo que tienes? Así como cada día te tomas tu tiempo para ducharte y lavarte los dientes, debes destinar un momento para valorar lo que tienes.  

Piensa en todas las cosas que has logrado, en lo que tienes y en quien está a tu alrededor. Incluso el día más difícil o desagradable mejorará cuando aprendas a agradecer. Lo común es pensar en lo que hace falta y deseamos, pero si aprendes a dar este paso cada día atraerás la gratitud a tu vida.

En ocasiones, parece que estamos estancados en los mismos vicios, en un círculo del que es imposible escapar, como la serpiente de uróboros, que muerde su propia cola y nunca puede ver más allá. Cometemos equivocación tras equivocación y de pronto nos damos cuenta de que ello se ha vuelto ya una rutina, y pocos alcanzan a ver que detrás de ese círculo vicioso se encuentra otra forma de asumir la existencia, otro modo de vivir. Sí, hay una salida, solamente que no todos se dan el tiempo de detenerse a buscar cuál de las puertas es la que se encuentra abierta.

A veces le pedimos tanto a la vida cuando en realidad esta nos regala pequeñas alegrías a las cuales aferrarnos. Pero nos las vemos, y si las vemos, huimos, desaparecemos, escapamos, abandonamos. El miedo a perder lo que nos hace felices impide que nos arriesguemos a buscar más felicidad. Preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, en la rutina conocida, porque le tenemos temor a encontrar una pasión, una alegría duradera.

Por siglos nuestro ego nos ha dicho que somos la especie más inteligente sobre la faz de la Tierra, pero yo lo dudo, porque otras especies viven en armonía y felicidad con su medio ambiente; nosotros, en cambio, utilizamos todos nuestros recursos para complicarnos la existencia.

Vamos por este mundo creando y destruyendo a nuestro antojo, y sí, gozamos de lujos, de comodidades, de tecnologías impresionantes, pero, ¿cuánto hemos crecido en humanidad? Vagamos por ahí creyéndonos los amos y señores de este planeta, pero nadie nos ha otorgado ese título más que nosotros mismos.

Disfrutamos realmente de las pequeñas grandes cosas? ¿O sólo vivimos sumergidos en los problemas, en las dificultades que nos impiden rescatar todo aquello que pasa a nuestro lado?. Lucecitas que nos iluminan y que si no las disfrutamos, no  podremos recuperar una vez que se hayan ido…

Que no se escapen de tus manos el valor de las pequeñas cosas! Serán el resultado de grandes experiencias al final de tu vida. Lo que te llevarás en el alma eternamente, aún más allá de éste mundo.

Prendidas en tu corazón estarán «las pequeñas  grandes cosas”, las personas a quienes amas y has valorado en cada momento de tu existencia. En quienes también tú,  perdurarás por siempre. Brillarás en cada uno de esos corazones que supiste cuidar con amor, en el transcurso de tu vida.

Desde hace años aprendí a valorar las pequeñas cosas de la vida, y no lo material, una de las cosas que más me gusta en esta vida es la playa, el mar, incluso en invierno he ido a la playa para sentir la arena en mis pies, y mojarme los pies en la orilla, sentir los rayos de sol del invierno en mi cara, ver a la gaviotas en mar, solo eso me hacía dar las gracias por lo que estaba viviendo, quien necesita una televisión enorme? En serio? Lo material te hace feliz? Pues ahora que estás confinado en tu casa si tienes cosas materiales debes estar muy feliz, pero permíteme que te diga , que creo que no es así, que estás echando de menos salir a la calle y que te de el aire, el sol…poder pasear…porque créeme la felicidad no está en lo material esta en ti, en la naturaleza, en el amor, en las vivencias.

El mayor azote de la vida moderna es tener que dar importancia a cosas que, en realidad, no la tienen.

Rabindranath Tagore (Filósofo y poeta indio, 1861-1940)

Lo pequeño es lo simple, un acto de bondad, ayudar por el simple placer de hacerlo y sentirte bien por ello. Afortunadamente la vida te regala miles de cosas benditas todos los días. Recibimos bendiciones diarias en forma de personas, momentos etc…

Son tan valiosos esos presentes que nos regala la vida, que no tienen precio. Porque son luces de colores que iluminan nuestro camino. Disfrutar de las pequeñas cosas es VIVIR, VALORAR Y SENTIR.

VIVIR con conciencia de lo que tenemos y lo que es más importante a quien tenemos. VALORAR todo y a todos los que amamos, SENTIR con los brazos de tu corazón abiertos. Abiertos para dar y a la vez para saber recibir.

El valor de todo aquello sencillo, simple y bueno, todo lo valioso está ahí en esos mágicos momentos cotidianos que hacen de nuestro mundo un lugar mejor. Regala tiempo y regalarás vida, el valor está en lo pequeño e inmenso de las cosas simples. Los tesoros más preciados se esconden detrás de pequeños corazones que hacen mundos enormes.

Cada latido de nuestro corazón nos enseña que estamos vivos y vivir es el gran legado de la vida, deja de quejarte y agradece el día que tienes, sal ahí fuera y disfruta de lo pequeño, de eso que hace grande tu mundo. Dejémonos de tonterías y de estar haciendo daño, si supieras lo efímera que es la vida dejarías de joder al otro y utilizarías esas energías en ser mejor persona y construirte a ti mismo, y no en destruir a los demás. Un día esa persona se ira y ya no habrá tiempo para lamentaciones.

Sabes el esfuerzo que tiene que hacer tu cuerpo cada día para mantenerte vivo? Solo por eso deberías de dar las gracias a tu propio cuerpo que hace cada día una hazaña increíble tratando de mantenerte sano y bien, hay tantas cosas que agradecer.

Los pequeños detalles enamoran, porque marcan la diferencia y le confieren a la vida el estatus que le corresponde, pues son el reflejo de la la grandeza de las personas y de nuestra capacidad de amar de manera constante y sin condiciones.

Porque los pequeños detalles funcionan como avisos, como una manera de hablar el lenguaje de la vida y convertirnos en coleccionistas de momentos emocionales intensos e inolvidables.

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Es primordial hacer sentir especial a la gente que queremos, demostrar que tienen un peso en nuestra vida. Porque en la cotidianidad se nos olvida lo importante que es mostrar afecto y hacer entender a quienes nos rodean que son imprescindibles para nosotros.

Los actos pequeños son actos de bondad, compasión, regalar tu tiempo a personas que realmente quieres, disfrutar de otros de forma consciente, disfrutar del amor diario… las pequeñas cosas son las plumas de las alas que te ayudarán a volar con amor.

Estos pequeños pasos son los que después, se convertirán en pasos muchos más grandes, esos que realmente harán que tu vida tenga un cambio enorme. Los pequeños detalles te aportarán energía y motivación para el cambio. No importa lo pequeño que sea, empieza por cosas que te importen.

Cuando empieces a darte cuenta de cuántas cosas puedes mejorar en tu vida solo fijándote en los pequeños detalles, te acostumbrarás a vivir así para siempre. Las pequeñas cosas de la vida serán las que empiecen a llenar tu corazón, que te harán sentir bien y disfrutar del momento. A partir de ahora, cualquier pequeña cosa que disfrutes sé consciente de ello, desde comer tu plato de comida favorita, con abrazar a esa persona que tanto te importa.

A veces no disfrutamos de las pequeñas cosas de la vida, en pos de las cosas grandes que esperamos y soñamos. Pero cuando cambiamos las perspectiva y aprendemos a disfrutar de los momentos que nos dan alegría, paz, felicidad, aunque sean breves son los más importantes.Una visita agradable, un llamado, una conversación amena con una persona que nos quiere y nos valora, nos llenan el alma de alegría.Al fin de nuestros días en la tierra, vamos a recordar más esas pequeñas cosas, que los grandes logros; si las valoramos, no las vamos a olvidar jamás.Las palabras se olvidan, pero las actitudes de las personas no se olvidan jamás.Alguien puede hablar mucho y muy bien, pero sus acciones nos dañan, nos lastiman, nos defraudan, dejan heridas en nuestro corazón, nos inundan de tristeza y una gran desilusión muy difíciles de superar.Pero el amor de los que se preocupan por nosotros con amor, nos aceptan tal cual somos, con defectos y virtudes;  son cosas tan importantes, que nos alientan a seguir adelante, aún con las pocas fuerzas que tenemos.

Aprende ahora a valorar las pequeñas cosas que te ofrece la vida, dale otro nuevo sentido a tus días, ama a los otros como te gustaría lo hiciesen contigo. Mira cada día con nuevos ojos, por muy difícil que sea hoy tu día, agradece cada día algo pequeño que tengas en tu vida y que te haga feliz. Deja el ego atrás y abre tu corazon.

Aprender a dejar de lado el ego es lo primero, y mas importante, dar el paso para encontrar belleza y sentido en todo, en cualquier lugar. Una vez entendemos que somos una pieza importante de este infinito universo, nos volvemos automáticamente mas conscientes de cada pensamiento y acción que tomamos. Todo lo que pensamos y hacemos tiene un efecto mariposa en todo lo demás. No hay otro camino, todos estamos inmensamente interconectados, porque todos somos uno.

No existen las malas o buenas experiencias, existen tan solo las experiencias que cada persona bajo las mismas circunstancias podrá darle múltiples significados diferentes, sacar diversos aprendizajes y salir adelante de un forma reforzada, o anclarse en lo sucedido y autodestruirse poco a poco.

Asómate al espejo y verás a la única persona a la que tú puedes aspirar a cambiar. Si te transformas tú, mutará todo en torno a ti. El principio del cambio eres tu mismo… ¡y lo sabes!

Asómate al espejo y verás a la única persona a la que tú puedes aspirar a cambiar. Si te transformas tú, mutará todo en torno a ti. El principio del cambio eres tu mismo… ¡y lo sabes!

Nos resistimos al cambio, a la incertidumbre.

¿Y a qué se debe esa resistencia?

Pues se debe a que todo lo desconocido, debido a la falta de control que tenemos sobre ello, nos asusta, y en ocasiones pesa más ese temor a lo desconocido que lo bueno por venir.

Deepak Chopra dijo: “Cuando abrazas la incertidumbre, el miedo desaparece”.

El paso hay que darlo. Si queremos cambio, hay que abrazar la incertidumbre.

Necesitas aceptar el cambio como una ley universal en ti. De lo contrario solo añadiremos sufrimiento a nuestra vida, además de estancamiento y sequía.

Lo podemos ver en la naturaleza. ¿Qué ocurre cuando el agua no se mueve, no cambia? Se estanca y se pudre.

Amoldarse a las circunstancias es vital en estos momentos, haz lo mejor que puedas com lo que tengas. ¿QUE TE GUSTA? a mi me encanta bailar, pues dedico estos momentos me pongo musica, salsa, bachata, hago yoga, practico el Twerking, kizomba todo lo que me gusta, leo, practico y perfecciono mi inglés, hago ejercicio ….intenta distraer tu mente en estos momentos haciendo cosas productivas para mente y cuerpo.

Hasta aquí mi post de hoy, espero te ayude en estos días, un abrazo enorme!!! 💝