¿ Buscas la felicidad fuera?

Cada vez me doy mas cuenta de que mucha gente busca la felicidad fuera, eso es una equivocacion, ya que todo parte desde dentro de nosotros, nadie puede hacerte feliz si tú no lo eres ya, las demas personas pueden compartir su felicidad con la tuya y acompañarte en el viaje que es la vida, si basas tu felicidad en que sean los demas los que te hagan felices, déjame decirte entonces que nunca lo serás.

Como ya he comentado en otros post la felicidad no es un destino, es el propio camino que hacemos por la vida, nuestras experiencias y como nos enfrentamos a ellas. También sabrás por experiencia que no se puede ser féliz generalmente todos los dias del año, puesto que la vida tiene también algunas partes que no son a aveces tan bonitas, aun asi si sabemos fluir con los problemas todo irá mejor.

Debemos trabajar en nosotros mismos

Si de verdad queremos ser felices, debemos trabajar en primer lugar en nosotros mismos, priorizando aquello que de verdad importa y relativizando las nimiedades:

1. Dejar de lado los agravios y el rencor, para dejar espacio a las emociones positivas.
2. Tratar a todos con bondad y amabilidad para construir unas relaciones sólidas con quiénes nos rodean.
3. Considerar los problemas como desafíos y oportunidades para mejorar.
4. Expresar gratitud por lo que tenemos, nos ayudará a lidiar con el estrés y estar en mejores condiciones para alcanzar nuestras metas.
5. Soñar en grande y abrir nuestra mente, nos ayudará a lograr nuestros objetivos.
6. No preocuparnos por pequeñeces.
7. Hablar bien de los demás, evitar los chismes en el trabajo… alimentará en nostros un pensamiento más positivo de nuestra propia vida.
8. Evitar las excusas y no culpabilizar a los demás de los fracasos de la vida, responsabilizándonos de nuestros errores y utilizándolos como una clara oportunidad para mejorar.
9. Vivir el presente, el aquí y el ahora.
10. Despertarnos temprano y a la misma hora cada mañana, nos ayudará a regular el ritmo circadiano y a mejorar nuestra productividad y concentración.
11. No nos comparemos con los demás. Midamos nuestro propio éxito sobre la base de nuestro progreso, no el de los demás.
12. Rodearnos de personas positivas.
13. No busquemos la aprobación de los demás en todo momento. Si somos fieles a nuestro corazón seremos personas más felices.
14. Dediquemos tiempo a escuchar a los demás, para tener distintas perspectivas y relajar nuestra mente.
15.Establecer el control personal, no permitiendo que los demás nos digan como hemos de vivir.
16. Meditemos, para mantener la mente enfocada y gozar de paz interior.
17. Comer de forma saludable, afecta directamente nuestro estado de ánimo y los niveles de energía, tanto a corto como a largo plazo.
18. Practicar ejercicio, para mantener la salud, prevenir el estrés y la depresión.
19. Vivir de forma senzilla y ordenada. El desorden en nuestra casa, trabajo…, no sólo ocupa espacio en nuestro entorno físico, sino también en nuestra mente.
20. Seamos honestos, para mejorar nuestra salud mental y permitir que los demás construyan una base de confianza en nosotros.
21. Fomentemos las relaciones sociales positivas.
22. Aceptar lo que no se puede cambiar y enfocar nuestra energía a lo que sí podemos mejorar.

Cómo estimular la felicidad interior

Ambas alegrías tienen orígenes totalmente distintos. Pese a ser fruto de nuestras emociones, la auténtica alegría no es fruto de los demás sino que surge gracias a nuestros pensamientos y emociones internas. Es algo así como un darnos cuenta de algo, de disfrutar de esos pequeños placeres que surgen en el día a día. Si impulsamos la curiosidad por nosotros mismos será más fácil que accedamos a nuestro interior y esa alegría se manifieste de forma espontánea y expansiva.

Esta alegría interna también nos invita a compartirla con quienes nos rodean, lo que refuerza las relaciones y la unión con otras personas. También nos permite poner en marcha nuevos proyectos con un plus de motivación o entrar en contacto con otras emociones placenteras: nos quejaremos menos de lo que no tenemos y disfrutaremos más de lo que está en nuestras manos. De esta manera, tanto nuestra vida como la de quienes rodean mejorarán, y no tendremos que recurrir a la felicidad externa para disimular nada.

La felicidad es un sendero interior

En las últimas décadas si hay un tema cada vez más buscado en las librerías es el referente al crecimiento personal o a cómo construir nuestra felicidad en estos tiempos difíciles. A nuestro alcance tenemos por ejemplo autores de renombre como el psicólogo Tal Ben Shahar, profesor de Psicología positiva en Harvard y un auténtico gurú en este tema.

Invertir en desarrollo personal es un puente directo hacia la felicidad y también para mejorar nuestras relaciones personales. Sin ese primer paso, sin esa responsabilidad con nosotros mismos, el crecimiento no es posible. El bienestar no es real.

El amor propio es una relación que debe durar toda la vida

La felicidad es un estado que viene y va, lo sabemos. Entendemos también que lo fundamental es disponer de ese equilibrio interno donde los pensamientos armonicen con nuestras emociones y a su vez, con las acciones que llevamos a cabo cada día.

  • Este mecanismo perfecto donde mente y emociones van de la mano para ser tranquilos creadores de nuestra realidad parte también de un constructo psicológico esencial: el amor propio.

Descubrimos que nuestra percepción de las cosas es fundamental
Independientemente de los momentos tristes que cada uno de nosotros tenemos que vivir, cuando adoptamos una perspectiva alegre, vital y nos llenamos de energía en relación con nuestra propia vida, no solo tendemos a sonreír más y también, a apreciar otras interpretaciones de lo que nos rodea, sino que comprendemos que la alegría es un factor clave dentro de lo que se conoce como ley de atracción. De hecho, nos damos cuenta que no todo era probablemente tan negativo como quizás pensábamos en un principio, fruto de la percepción de las cosas de manera positiva y también, que si queremos estar felices debemos desearlo y hallar lo bueno que estemos disfrutando en este preciso instante.

Aprendemos que estado anímico y pensamiento se encuentran relacionados
¿Has notado que cuando te sientes un tanto alicaído percibes las cosas de manera negativa? Resulta curioso, pero cuando estamos alegres vemos las cosas de manera positiva y cuando sucede lo contrario, tendemos a percibirlas en el extremo opuesto. Por lo tanto, existe una relación entre nuestro propio pensamiento y la manera de percibir las cosas.
Comprendemos una gran variedad de condicionantes que nos suceden a diario
Hay días en los que parece que las cosas no terminan de ocurrir como igual queríamos. De hecho, es posible que no cuentes con la actitud adecuada y el optimismo se quede en casa por el motivo que fuese. A partir de ahí, pueden suceder determinados acontecimientos como por ejemplo, esperar demasiado al autobús para ir a la Universidad o cualquier otra circunstancia que termine generándote estrés, desesperanza e incluso tristeza. Sin embargo, debes llevar siempre contigo la felicidad y evitar, en lo posible, este tipo de condicionantes.

El éxito no es la llave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si te gusta lo que estás haciendo, tú tendrás éxito.”
Albert Schweitzer

El optimismo es una de las cualidades indispensables que debe tener una persona para conseguir ser feliz lado bueno de las cosas no es ninguna tontería, y es que, está comprobado que cuando estamos contentos y positivos, podemos rendir mejor y nos atrevemos a todo. Así, es más fácil triunfar en nuestros objetivos.

Pero ser optimista no es cuestión de un día, y si quieres comenzar a cambiar para que la positividad sea tu nuevo lema de vida, te recomiendo que dejes de pensar en quejas y comiences a pensar en soluciones.

Recuerda que lo importante en la vida es intentar, no conseguir. De modo que, si tienes un plan ponte en marcha y disfruta en el camino. La motivación y el optimismo te servirán para seguir adelante, y en esta lucha encontrarás la verdadera felicidad.

Para hacer posible la vida que deseamos, nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos deben coincidir con eso que deseamos; no puedes desear algo con todo tu ser y por otro lado pensar que nunca lo conseguirás, eso es romper la armonía. Los pensamientos son energía, al igual que todo el universo, si consigues alinear lo que piensas con lo que deseas, no habrá nada imposible de conseguir. Practica la esperanza, la fe y la inspiración y pon en marcha los pensamientos adecuados.

¿Tienes miedo de no poder crear tu día a día a través de tus pensamientos? Empieza por aquello de lo que te gustaría conseguir y, que de cierta forma, sean cosas con las que sientas comodidad, conforme practiques podrás ir arriesgándote con pensamientos más osados. Si esperas más de ti mismo, ¿que pensamientos tienes que aportan para que ese más se produzca? Entonces, debes aprovechar mejor todos tus dones, vivir mejor eso que hay en ti, tomar consciencia de la maravillosa persona que eres. La inspiración es la fuente para tus pensamientos, si otros lo han conseguido, –a veces con menos recursos de los que tu tienes- seguro que tu también eres capaz de hacerlo.

Solo siendo feliz tu desde dentro, pudes compartir tu felicidad con los demás.

Observa el modo en que te relacionas…

A medida que afinamos nuestra capacidad de auto-observación, somos más conscientes de cómo funciona nuestra mente pensante o “ego”. Nos damos cuenta de que nuestro personaje, construido a base de memorias de experiencias pasadas y transgeneracionales, de las que muchas veces no somos conscientes, vive tratando de compensar y suplir mediante lo exterior, sus carencias emocionales del pasado.

La felicidad no está ni en las circunstancias ni en los otros

Cuando vives identificado con tu “personalidad”, tu percepción es la de sentirte “separado” de los demás y de la vida. Te identificas con tu pasado y tu sistema familiar, en oposición a los demás y al mundo que te rodea. Identificarte con este “ego” es identificarte con la dualidad, la carencia, la separación y la insuficiencia, y buscar constantemente una felicidad que crees que te falta, en las circunstancias y en los otros.

La felicidad solamente depende de nosotros

La felicidad solamente depende de nosotros, de nuestro compromiso y auto-responsabilidad con el cultivo de la consciencia, con nuestra gestión mental y emocional, y al final, con el autodescubrimiento de nuestra identidad esencial.

El camino de vida en pareja puede ser una verdadera aventura de maduración y desarrollo de bellas cualidades humanas, desde el momento que dejamos de confundir la relación con el hecho de ser felices o no serlo y asumimos la personal responsabilidad de maduración y felicidad

La pareja nos aportará muchas cosas y muy valiosas. Un camino de crecimiento personal y transpersonal compartido, goce, vínculo, pertenencia, vivencia de la sexualidad, complicidad, confianza…

Cuando nosotros cambiamos, inevitablemente todo cambia, cuando nos hacemos conscientes y aprendemos a ver con los ojos adecuados, que no tienen nada que ver con nuestros órganos visuales, vamos dándole a nuestra vida, exactamente lo que necesita, no por haberlo encontrado afuera, sino por haberlo reconocido en nuestro interior.

Ser feliz depende de ti

Asimilar e integrar, este mensaje puede ser fundamental en nuestras vidas.

Entendiendo que no vamos a ser más felices por conseguir más triunfos, más dinero, poder y reconocimiento, puesto que la felicidad no tiene nada que ver con la ambición.

Que no vamos a ser más felices por obtener mayores sensaciones de placer; ya que la búsqueda de placer por mediación del cuerpo tampoco es lo que nos causa felicidad.

Todo este tipo de asuntos conforma nuestra vida superficial, sin profundidad y apenas calidad.

Representa al ser humano que está dormido y que vive en el mundo de la cantidad.

Y ser feliz depende de ti.

Es primordial darse cuenta de que la felicidad tiene más de psicológico que de fisiológico.

Supone un estado de conciencia más elevado, un reencuentro consigo mismo, un despertar hacia lo verdaderamente importante.

Podemos conseguirlo si aprendemos a escucharnos, a atender a nuestras verdaderas necesidades; alejándonos de todo aquello que nos esclaviza y nos envuelve en una espiral de un deseo permanente insatisfecho, porque ser feliz depende de ti.

“Los hombres olvidan siempre que la felicidad humana
es una disposición de la mente
y no una condición de las circunstancias”
John Locke

Ser feliz depende de ti

Esta enseñanza pertenece a un filósofo estoico llamado Epicteto, quien vivió gran parte de su vida como esclavo. Su amo era uno de los hombres más reconocidos e influyentes en el Imperio romano. Todos los que conocieron a Epicteto reconocían la sabiduría de este hombre, que a pesar de su mala fortuna, siempre se mostraba con muy buen semblante e irradiaba una felicidad interior muy poco comprendida por la mayoría.

Epicteto aseguraba que hay cosas que dependen de uno, como la veracidad, el honor, la dignidad, el respeto, el amor, la justicia, etc., pues el cultivar estas virtudes solo es posible por voluntad propia y no por imposiciones.

Sin embargo, decía que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, como la fortuna, la fama, el prestigio, el éxito, el poder, que podemos tener en algún momento pero que tarde o temprano se escapan de nuestras manos tan rápido como vinieron. Decía que cuando el hombre vive este tipo de felicidad y se aferra a ella, pensando que tiene que durarle para toda la vida, es grande el dolor que siente cuando la pierde.

La verdadera felicidad –enseñaba– se alcanza por la vivencia y el desarrollo de las virtudes, que solo dependen de la fuerza de voluntad del hombre. Esta felicidad se mantiene tanto en el éxito como en el fracaso, en la alegría o en la pena. Es decir, es una felicidad que no depende del mundo exterior, sino que depende de uno mismo y, por ello, puede ser más profunda y duradera.

Cultiva el optimismo

Desarrolla el hábito de ver el lado positivo de las cosas. Las cosas malas suceden, no tiene sentido negarlo. Pero eso no significa todo tenga que ponerse negro.

Para empezar a pensar de forma más optimista hay que empezar por reconocer los pensamientos negativos a medida que surjan y preguntarse sobre lo que ocurre:

– ¿La situación es realmente tan mala como yo creo?

– ¿Hay otra manera de enfocar la situación?

– ¿Qué puedo aprender de esta experiencia y qué aplicar en el futuro?

Vive el momento

Busca oportunidades para saborear los pequeños placeres de la vida cotidiana, centrándote en los aspectos positivos en ese momento, sin que las sombras del pasado o los malos pensamientos te estropeen el momento.

  1. Acepta todo lo que llega a tu vida. Uno de los principales principios del mindfulness implica centrarse en el momento actual, sin realizar valoraciones ni emitir juicios sobre lo que sucede. Se trata de aceptar las experiencias tal y como llegan, sin ponerles una etiqueta positiva o negativa, de vivir el ahora. Por ejemplo, en vez de calificar una situación como triste, dolorosa o excitante, simplemente debes centrarte en lo que estás viviendo, aunque no te resulte agradable. Cuando aceptamos las emociones “negativas”, estas pierden parte de su influjo y de su poder sobre nosotros. No olvides que en realidad, la mayoría de las situaciones no son positivas ni negativas, son tus expectativas, experiencias y percepciones las que inclinan la balanza en uno u otro sentido.
  2. Reflexiona y luego actúa. Después de haber experimentado la parte emocional de la experiencia, ha llegado el momento de centrarse en la interpretación. Detente un momento a pensar en lo que has sentido y por qué, analiza si necesitas cambiar algo y si realmente vale la pena. Si es así, ¿qué piensas hacer al respecto? ¿Cómo vas actuar? Antes de dar el siguiente paso, conecta con tus necesidades y objetivos en la vida, recuerda que la impulsividad nunca es buena consejera.
  3. Renuncia al control. La tendencia a controlar todo lo que sucede a nuestro alrededor se transforma en una fuente constante de tensión y estrés. Por eso, si quieres vivir plenamente el presente, es importante que asumas que existen muchas situaciones que se escapan a tu control, sobre las cuales tienes muy poca influencia. Debes dejar que las circunstancias fluyan, así adoptarás una actitud más relajada que te permitirá estar abierto a las oportunidades que se presenten.
  4. Saborea cada instante. A veces comparamos las sensaciones que estamos viviendo con las que hemos experimentado en el pasado o con las que podríamos experimentar en el futuro. Sin embargo, esa tendencia a comparar hace que el presente se nos escape, no logramos disfrutarlo. Por eso, es esencial que recuerdes que cada momento es único, vívelo como si fuera el primero y el último. También es recomendable que realices solo una tarea a la vez y que le dediques todo el tiempo que necesites. La clave para saborear cada instante consiste en hacer menos pero disfrutando más.
  5. Deshazte de las ideas preconcebidas. Los prejuicios son una de las principales barreras que nos impiden disfrutar del presente porque nos hacen enfrentar las situaciones asumiendo patrones de respuestas preconcebidos que no le dejan espacio a la espontaneidad. Por eso, vivir el presente también implica abrirse a nuevas experiencias que estén verdaderamente en sintonía con tus necesidades y deseos. De hecho, te sorprenderá descubrir que con la práctica del mindfulness, esas actividades que antes te parecían rutinarias y carentes de belleza, comienzan a mostrar una faceta mucho más agradable, hasta ahora desconocida.
  6. Carpe diem. Esta locución romana que significa “Aprovecha el momento”, nos recuerda lo efímero de la vida y la necesidad de aprovechar cada día, cada momento, vivir el presente y darle vida a nuestros días, sabiendo que nuestras vidas tienen los días contados.

Hasta aqui el post de hoy, espero pueda ayudarte en tú camino 💖