Ámate a ti mismo

Cómo saber que no te estás amando?

  • Eres muy generoso con las personas que te rodean. Siempre tienes un momento para escuchar o ayudar a los demás, pero no recibes lo mismo de vuelta.
  • Te sacrificas con frecuencia por tus seres queridos. Haces cosas que no deseas hacer porque te lo ha pedido una persona importante para ti.
  • Tienes miedo a que los demás te rechacen o te abandonen y por ello tratas de ser complaciente.
  • Sientes que eres una persona con muchas cualidades positivas pero que los demás no te valoran lo suficiente.
  • Crees que pensar primero en uno mismo es egoísta.

Qué ocurre cuando no te amas?

Todos hemos escuchado la frase «si tú no te amas, nadie lo hará». Esto no es del todo cierto, por supuesto que habrá personas en tu vida que te querrán. Pero seguramente la relación no será sana porque no es sano el vínculo que tienes contigo mismo. Si no te amas, no conoces tu valor. Internamente no te consideras digno o suficiente y por ello permitirás muchas cosas inaceptables. 

Permanecerás en relaciones desequilibradas donde das pero no recibes. Tolerarás faltas de respeto por miedo a imponerte y ser abandonado. Probablemente te conviertas en el «basurero emocional» de personas que solo te buscan para desahogar sus quejas y su negatividad.

Y lo más importante, por mucho amor que tengas en tu vida nunca será suficiente. Nunca te sentirás segura porque el amor que realmente estás buscando y no obtienes, es el tuyo propio.

Cuando comiences a amarte te habrás reencontrado con la persona más importante de tu vida. Tomarás conciencia de que mereces lo mejor y no te conformarás con menos. Serás capaz de poner limites, de escuchar tus deseos y seguirlos sin sentirte egoísta. Respetarás tus espacios y tus tiempos y harás que otros los respeten.

.Ámate

  1. Reconoce que te has abandonado por mucho tiempo. Es importante tomar conciencia de lo desconectados que hemos estado de nosotros mismos para poder volver a conectar.
  2. Sana a tu niño interior para poder tomar el papel de adulto. Perdona tu pasado, cura en profundidad tus heridas y comienza a hacerte cargo de ti mismo.
  3. Ama tu imagen en el espejo. A las personas con poco amor propio les resulta muy difícil mirarse en reflejos o fotografías y decirse cosas buenas. Acostúmbrate a verte físicamente y mírate con amor.
  4. Cuida tu cuerpo y tu mente. Establece buenos hábitos de alimentación, ejercicio y sueño y rodéate de personas que te hagan sentir bien. Aléjate de personas y hábitos tóxicos. Recuerda que, a partir de hoy, vas a procurarte lo mejor.
  5. Aprende a establecer límites, a decir «no quiero», «no me apetece», «no acepto esto». Conéctate con tus deseos y opiniones y no temas expresarlos.

Estamos en este mundo para ser nosotros, para crecer liberados de nuestros condicionamientos y encontrar nuestro propio sentido, para alcanzar la realización de todo nuestro potencial humano.

Así que sé como eres, déjate fluir para encontrarte con ese quien eres, ese ser auténtico y maravilloso que vive dentro de ti repleto de posibilidades de ser y que solo puede expandirse si lo acoges, lo aceptas y lo abrazas.

Olvídate de lo que crees que debes ser y solo sé tú mismo, arriésgate a sentir lo que sientes, acepta y agradece tu vida. Limpia tus ojos de ayer y estrena una mirada nueva, deja que resuene en tu interior con toda su fuerza: «Este soy yo y así está bien».

Si aprendemos a estar solos podremos tomar la decisión de establecer una relación sentimental, porque nos aporta y nos hace crecer; nunca será una necesidad, porque el amor ya estará dentro de cada uno.

Un buen paso para aprender a estar solos será diferenciar entre estar solo o sentirme solo. El sentimiento de sentirse solo puede adquirir una connotación negativa que no se busca cuando queremos aprender a «estar solos».

Sentirse solos es aislamiento, es lejanía con el mundo social, es soledad. Estar solos es una decisión de cada uno y entraña una continua búsqueda realizada con placer y entusiasmo dentro de cada uno, pero no conllevará significado de aislamiento o dolor.

Somos seres completos

Me siento bien conmigo y te elijo para compartir un camino, un camino con dos personas completas que se quieren, pero no mitades que necesitan ser completadas por otro. El amor a los demás será siempre una decisión y no la respuesta a una necesidad.

Los demás no vendrán a darme lo que me falta, sino a compartir. A través de ellos también aprovecharé la oportunidad de conocerme, porque el amor y la historia de cada uno no acaba, sino que seguimos escribiendo capítulos a media que el tiempo corre.

Mira más allá de las apariencias.No te midas sólo por lo que haces sino por lo que eres. Muchas veces en conversaciones sociales, familiares, escucho la pregunta: ¿de qué trabajas? y la maravillosa respuesta: yo soy médico, soy mecánico, soy profesora, soy ingeniera,…. mmmmm eres? o es lo que haces? entiendo que para muchas personas una parte de su identidad pasa por su profesión, pero no es todo lo que eres. Sé que es una frase hecha y que se dice sin pensar, pero igualmente siempre me «rechina». Parece que nos etiquetan por lo que hacemos y no es así. Quizás estando en tu casa, estirado en el sofía mirando al techo en silencio, haces y eres mucho más tu y estás más conectado contigo mismo que «haciendo tu trabajo». Por eso, esta recomendación, y más en la época en la que vivimos con la problemática del trabajo es que no pongas sólo tu valor en lo haces, mirá más allá, y que tu autoestima no se vea afectada porque trabajas de un oficio por el cual no estudiaste o no deseaste estar. Quizás es algo transitorio, quizás no, pero en todo caso, eres mucho más que eso.

No hagas las cosas por los demásHazlas porque quieras hacerlas, desde la generosidad y la bondad, porque decides libremente hacer algo por el otro, no para que el otro vea lo estupendo que eres, o para recibir algo a cambio, o para no entrar en conflicto, etc.  No caigas en tus propias trampas.

Sé coherente con lo piensas – sientes – hacesBásicamente esta invitación consiste en no traicionarse a uno mismo. No sé si hay peor traición que la que te puedes llegar a autoinflingir si vas en contra de una emoción o de una creencia, un pensamiento o un valor importante para ti. Y si lo haces almenos, por pedir algo, que seas consciente de ello y que lo estás haciendo a sabiendas que te estás traicionando, aunque poco saludable, pero un grado más, que hacerlo sin la menor consciencia de las consecuencias que ello puede conllevar.

No seas tu peor juezEsta recomendación va muy relacionada con la anterior.  ¿Eres tu peor carcelero? ¿eres un juez restaurativo o punitivo? ¿castigador o comprensivo? No hay peor juez que el cada uno llevamos en nuestro interior. Por eso, reflexiona, ¿cómo te juzgas a ti mismo? Nuestras valoraciones también tiene que ver con si pensamos que nos merecemos o no el castigo. Quizás no nos hemos perdonado por algo y cumplimos una sentencia eterna. O quizás nos hemos creído (por varias razones) que somos «malos», «indignos» y que no merecemos ser tratados con justicia o respecto. Por eso,… también os invito a reflexionar.

Contacta con la parte más espontánea, auténtica y libre que hay dentro de ti.Quítate las capas de cebolla. Despreocúpate de la imagen que le das al otro, en definitiva el único que va a vivir contigo toda la vida hasta que te mueras eres tu mismo/a, lo importante es lo que tu pienses de ti mismo/a, y así vas a reflejar en los demás tu verdadera imagen.

No sirven de nada. Sólo para descentrar la atención en ti y ponerla en el otro.Y allí, en el otro, la atención no hace absolutamente nada, sólo te quita poder a ti, para dárselo al otro. No malgastes energía, seguramente la necesitarás para otras preocupaciones más importantes en tu vida.

OSHO :

Un hombre que se ama a sí mismo se respeta a sí mismo, y un hombre que se ama y respeta a sí mismo respeta a los otros también, porque él sabe: “Así como yo soy, así son los demás. Así como yo gozo del amor, del respeto, de la dignidad, así lo hacen los demás”. Él se hace consciente de que no somos diferentes; en lo que respecta a las cosas fundamentales, somos uno. Estamos bajo la misma ley: Es dhammo sanantano

El hombre que se ama a sí mismo goza tanto del amor, llega a ser tan dichoso, que el amor comienza a desbordarse, comienza a alcanzar a otros. ¡Tiene que alcanzarlos! Si vives el amor, tienes que compartirlo. No pues seguir amándote a ti mismo por siempre porque una cosa te quedará absolutamente clara: que si amar a una persona, a ti mismo, es tan enormemente extático y hermoso, ¡cuánto más éxtasis te está esperando si empiezas a compartir tu amor con mucha, mucha gente!

Lentamente las ondas comienzan a llegar más y más lejos. Amas a otras personas; entonces empiezas a amar a los animales, a los pájaros, a los árboles, a las rocas. Puedes llenar el universo entero con tu amor. Una sola persona es bastante para llenar el universo entero de amor, así como un solo guijarro puede llenar el lago entero con sus ondas, un pequeño guijarro.

“Autoestima contingente basada en las relaciones”.

Hay un tipo de autoestima que se llama “Autoestima contingente basada en las relaciones” porque, al igual que probablemente nos ocurrió en la infancia, se depende de las reacciones positivas de las personas amadas para sentirse bien. Nuestro valor depende de permanentes señales de aprobación por eso buscamos constantemente refuerzo positivo acerca del amor que se nos tiene.

El doctor David Sack, de la UCLA, señala que las personas que desarrollan esta autoestima contingente basada en las relaciones tienen problemas en una o más de estas áreas: Sentir que eres libre de tomar tus propias decisiones, que eres efectivo en lo que haces, que eres parte de un grupo social o familiar y que eres bienvenido por ser quien eres.

– ¿ Pero tú me amas ? – Preguntó Alicia.

– ¡ No, no te amo ! – Respondió el Conejo Blanco.

Alicia arrugó la frente y comenzó a frotarse las manos, como hacía siempre cuando se sentía herida.

– ¿ Lo ves ? – Dijo el Conejo Blanco.
Ahora te estarás preguntando qué has hecho mal, para que no consiga quererte al menos un poco, qué te hace tan imperfecta, fragmentada.

Es por eso que no puedo amarte.
Porque habrá días en los cuales estaré cansado, enojado, con la cabeza en las nubes y te lastimaré.

Cada día pisoteamos los sentimientos por aburrimiento, descuidos e incomprensiones.

Pero si no te amas al menos un poco, si no creas una coraza de pura alegría alrededor de tu corazón,mis débiles dardos se harán letales y te destruirán.
La primera vez que te vi hice un pacto conmigo mismo: «evitaré amarte hasta que no hayas aprendido a amarte a ti misma «.

Por eso Alicia no, no te amo.
No puedo hacerlo.-

Fuente: «Alica en el país de las maravillas». Lewis Carroll ~

El amor propio es la fuente de todos los amores (Pierre Corneille)

Recuerda que tu vida no consiste en complacer a los demás

Acéptate y ámate tal y como eres. Quererte es más sencillo de lo que parece. Recuerda las sabias palabras de Buda”Tú mismo, como nadie más en el universo, mereces tu amor y lealtad». Muchas veces nos preocupamos en exceso por «el que dirán» o si piensan que está bien o mal los demás sobre nuestras acciones, aquellas que nos hacen ser verdaderamente nosotros mismos. Aprende a dejar de lado todo lo que te condicione.

No esperes a que las cosas te vayan mejor, te encuentres bien, tengas pareja, trabajo o hayas adelgazado. Empieza ahora y hazlo lo mejor que puedas.

Déjame preguntarte: ¿no te parece sorprendente que, a veces, nos cueste taaaaanto reconocer qué pasos debemos tomar para vivir más felices? Es más, ¿te has dado cuenta mientras leías —o repasabas— la lista si hay algún punto que te cueste más aceptar o vivir en plenitud?

Ya lo sabes: Priorízate y ámate mucho —incluso más, si te amas toneladas— desde hoy mismo.

Cuando no te amas a ti mismo, no obtienes las cosas que crees que mereces. Te conformas con una carrera insatisfactoria o con la vida amorosa porque crees que no eres lo suficientemente bueno.

No te arrepientas de amarte a ti mismo. Para que alguien te trate bien y te respete, debes comenzar a tratarte bien y respetarte primero.

… para la mayoría la autoestima es la confianza que profesamos en el valor que tiene lo que somos. Esta seguridad suele vincularse a nuestro aspecto físico, a nuestra inteligencia, a nuestra profesión, a nuestro carisma, a nuestra creatividad o incluso con nuestra capacidad adquisitiva. Es más, el materialismo es una de las monedas de cambio más comunes para obtener autoestima express en nuestra sociedad.
El amor propio sin embargo es algo mucho más profundo. Se trata de aceptarnos tal y como somos de forma incondicional sin que exista ninguna necesidad de esconder ni desconectar de nuestro ser. Nuestro valor se desliga de nuestras circunstancias. Es un sentimiento de libertad por el que nos sentimos capaces de cuidarnos, de responsabilizarnos de nosotros, y de ser dignos de amor y de felicidad...

Por tanto se puede tener una gran autoestima y que esto no implique ningún tipo de amor propio. Sin embargo el amor propio sí implica de forma inherente la autoestima. Vivimos en la sociedad de los sucedáneos. Perecemos ante el camino más corto, divertido, cómodo o placentero. «

Puedes ser una persona triunfadora que parece invencible y ser al mismo tiempo alguien que se ha preocupado excesivamente por contentar a los demás. Puedes haberte dedicado a hacer felices a otras personas o simplemente mantener una fachada brillante. Quizás la reflexión más importante es que para llegar al amor propio es preciso un proceso, a veces doloroso, de introspección y de análisis, de quién somos realmente y qué queremos hacer en este espacio de existencia que llamamos VIDA. Quizás es cierto que en la sociedad actual «preferimos comprar esa blusa o esos pantalones que nos quedan tan bien» a tener que llevar a cabo esa intronspeccion.

No hagas las cosas para caer bien, simplemente hazlas, si entiendes que las tienes que hacer y estás comprometido con ellas. Tienes únicamente una vida, la elección es vivir realmente tu vida, o vivir la de los demás, lo cual, tampoco te garantiza la aceptación de ellos, pero a ti te generará incomodidad y, quizás, hasta frustración.

Hagas lo que hagas por complacer a quienes tienes alrededor, nada será suficiente, por muy cariñoso, seductor, comprometido, talentoso, maravilloso, inteligente, lúcido, original, etc… siempre habrá alguien al que no gustará tu manera de hacer, que te asignará otros adjetivos como maniático, perfeccionista, o quizás inconstante e incluso algo holgazán; que se sentirán a disgusto, o quizás incluso amenazados, hasta encontrar el momento más inesperado para despreciarte.

Antes de entrar en el tema de queremos aclarar que amarse a uno mismo no es ser arrogante o egoísta, no se trata de compararte con los demás y decidir si eres mejor o no. No se trata de ponerte siempre primero ni de ganar siempre.

Fundamentalmente de lo que si trata amarte a ti mismo, es de establecer la base para tener una mejor relación con todo y todos lo que te rodean. La gente que no se ama a sí misma es más propensa a sufrir depresiones, sentirse débil y tener muchas dudas sobre ellos y sobre lo que les pasa.

Y en cuanto a la relación del amor a sí mismo con la ley de Atracción, vale decir que si no tienes amor por ti mismo, difícilmente no vas a atraer gente y circunstancias que reflejen lo mismo.

La relación más larga es contigo mismo

La única persona que va a estar con nosotros desde el momento en que nacemos, hasta el momento en que morimos, somos nosotros mismos. 24 horas al día 7 días a la semana durante toda tu vida vas a estar contigo mismo.

Ahora, déjame preguntarte una cosa, ¿con quién preferirías pasar el resto de tu vida, con alguien que te ama o con alguien que no?

Creo que la respuesta es muy obvia, pero por lo general no nos damos cuenta de que estamos viviendo con alguien abusivo, agresivo, prepotente, y negativo en nuestro interior. Generalmente podemos darnos cuenta de que alguien en nuestro entorno tiene esa actitud, y lo detenemos cuando intenta comportarse de esa manera con nosotros.

Pero ¿por qué no detenemos esa misma charla interna que es abusiva y denigrante? Solamente ponte a escuchar por un momento a los que te rodean, y podrás escuchar a alguien que se dice “que tonta me olvide…” o “que bruto, no hice…”. Y en algunas ocasiones nosotros también lo hacemos.

Es importante que nos demos cuenta de las cosas que nos decimos porque nosotros somos quienes damos el ejemplo a otros de cómo tratarnos. Si nosotros nos hablamos de manera negativa, los otros van a tratarnos de igual manera. Si nosotros nos hablamos con respeto y amor, entonces otros también lo harán.

Solamente tenemos que tomar la decisión de mejorar la relación que tenemos con nosotros mismos. Todo está en nuestras manos, así que seamos más amables con nosotros, para poder ser más amables con otros.

Espero te sirva de ayuda mi nuevo post! Un abrazo 💝