La terrible infancia de los niños criados por padres narcisistas

Hoy voy a mostrar en este nuevo post como se sienten los niños que han sido criados por padres narcisistas.

Sino sabes bien lo que es el transtorno narcisista de personalidad pero las cosas que leeras a continuacion resuenan de alguna forma para ti, busca informacion porque puede ser hayas sido criado por unos padres narcisistas o bien ambos, o un padre o madre con este transtorno que como ya he escrito anteriormente puede romper vidas e incluso familias enteras.

A continuacion veremos como se pueden sentir los niños ” educados” por padres narcisistas, y aqui haré un inciso porque recordemos que la educación empieza en casa con los padres u otros familiares, y que a la escuela se va a aprender.

COMO SE SIENTE UN NIÑO CON PADRES NARCISISTAS

– El niño no se sentirá escuchado, a veces incluso puede tener la sensación de no existir para sus padres. 

– Los sentimientos del niño no son reconocidos, por lo que este no recibe la validación emocional que necesita, lo cual le impide confiar en sus emociones y probablemente crecerá con una duda que le mutila y paraliza. 

– El niño es tratado como un accesorio, más que como una persona, lo cual crea sentimientos de alienación. Ese niño no aprenderá a desarrollar su sentido de sí mismo y probablemente se sentirá usado o manipulado. 

– El niño es más valorado por lo que hace que por sus valores como persona, por lo que este pequeño tendrá miedo a mostrarse como es en realidad y ser auténtico. 

– El niño aprenderá que su apariencia es más importante que cómo se siente o lo que es, por lo que probablemente construirá una máscara social que terminará cubriendo su verdadero “yo”. Ese niño tendrá la tendencia a buscar la validación externa en vez de la validación interna, lo cual le hará dependiente de las opiniones de los demás. 

– El niño se sentirá emocionalmente vacío ya que sus padres no satisfacen sus necesidades afectivas. Es probable que su desarrollo emocional se atrofie ya que no logrará instaurar un apego seguro. 

– El niño brindará apoyo a sus padres, en vez de ser al revés. De hecho, en muchos casos estos niños maduran de forma precoz y se convierten en cuidadores emocionales de sus padres. 

– El niño se sentirá criticado y juzgado, en lugar de ser aceptado y amado. Eso suele generar una sensación de frustración ya que la búsqueda natural de amor, aprobación y atención en sus padres será vana. 

El trastorno de la personalidad narcisista es uno de un grupo de trastornos llamados trastornos dramáticos de la personalidad. Las personas con estos trastornos tienen emociones intensas e inestables y una autoimagen distorsionada. El trastorno de la personalidad narcisista se caracteriza además por un amor anormal a sí mismo, un exagerado sentido de superioridad e importancia y una preocupación por el éxito y el poder.

Aunque la gente a menudo se refieren a alguien vano como un “narcisista”, el trastorno es mucho más destructivo, disimulado, y va más allá de la mera vanidad. El Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales (DSM) enumera los rasgos específicos del trastorno de personalidad narcisista.

  1. Un sentido exagerado de las propias habilidades y logros.
  2. Una constante necesidad de atención, afirmación y alabanza.
  3. La creencia de que él o ella es única o “especial” y sólo debe asociarse con otras personas del mismo estatus.
  4. Persistentes fantasías sobre alcanzar el éxito y el poder.
  5. Explotación de otras personas para beneficio personal.
  6. Un sentido de tener derecho y una expectativa de tratamiento especial.
  7. Una preocupación por el poder o el éxito.
  8. Sentir envidia de los demás, o creer que otros tienen envidia de él o ella.

(El DSM es un manual utilizado por médicos y psiquiatras para diagnosticar enfermedades psiquiátricas, publicado por la Asociación Americana de Psiquiatría y categoriza trastornos mentales de adultos y niños).

¿Cómo afecta un padre narcisista su hijo?

Los hijos adultos de los padres narcisistas crecen sin poder y desconectados de su yo auténtico. Temen la retribución, el castigo y la condena, y son sus propios críticos más duros.

Hasta que resuelven los problemas derivados de su crianza, luchan con un profundo sentido de inferioridad y miedo al rechazo. A menudo son sobresalientes o no viven a su potencial.

Los niños adultos de los narcisistas están bien entrenados en el arte de fingir que no tienen necesidades, creen que deben presentarse como sin demandas para ganar la aceptación de los demás y que si muestran sus verdaderos deseos y necesidades a los demás, serán rechazados.

La infancia de una persona criada por un padre narcisista es sin duda horrible. El padre narcisista no reconoce al niño como un ser humano separado, sino una extensión del yo, un eco, un espejo, un objeto o un siervo.

¿Qué sucede cuando un hijo despierta?

Si ha leído la siguiente descripción y no tiene un padre narcisista, puede encontrar esta descripción descabellada, increíble, y simplemente ridícula. Sin embargo, si usted tiene un padre así, usted sabe que la descripción es correcta.

Desafortunadamente, debido a que el padre narcisista es tan bueno disfrazando su verdadero yo, el único que conoce la verdadera personalidad del padre es el hijo despertado. El hijo se encontrará casi siempre solo en su descubrimiento que su padre es un narcisista (o que ambos padres lo son).

Todo el mundo que conoce al padre encontrará extremadamente difícil creer que la persona encantadora, gentil y reflexiva que conocen podría ser tan diferente cuando no están cerca.

Hay un tema común que sucede con los hijos de un padre narcisista (s). El niño está sometido a niveles insoportables de abusos continuos, críticas escalofriantes, humillaciones delante de otros miembros de la familia y soledad, golpes físicos secretos rutinarios y otros horrendos actos de brutalidad incluyendo el abandono psicológico y literal

.

Cuando el niño deja a los miembros de la familia saber lo que le está sucediendo, estas personas no lo creen. Cuando la víctima de un narcisista dice la verdad acerca de su terrible padre patológico, no es tratado con bondad ni comprensión. La familia está sorprendida, la víctima es tratada con desdén y qa menudo se le dice que es la enferma o que esto es todo mentira para llamar la atención. La madre o el padre narcisista obtiene un pase libre.

Un encubrimiento magistral viene a lugar y sigue en curso. Las víctimas infantiles se convierten en parias familiares. A menudo la sugerencia se susurra que pertenecen a una institución psiquiátrica o están en necesidad de una psicoterapia intensiva.

El fragmento siguiente es sacado de la revista Infosalus:

“En la actualidad estamos viviendo otra epidemia diferente a la de COVID, la de un reguero de víctimas devastadas para el resto de sus vidas y a manos de un psicópata, que podría ser su padre, madre, hermano o pareja. Al final de su existencia habrá arrasado a un promedio de 70 víctimas, que habrán quedado destruidas por el huracán del abuso psicopático”.

Así lo defiende en una entrevista con Infosalus el doctor en Psicología Iñaki Piñuel, con motivo de la publicación de su último libro ‘Familia Zero’ (La Esfera de los Libros), un manual con el que pretende ayudar a esas víctimas de psicópatas, para las que sí existe curación, según asegura.

“Generalmente las víctimas de los psicópatas integrados no suelen ser capaces de identificarlos como tales y los suelen confundir con personas egoístas, difíciles o con algún problema psicológico menor, como una adicción, un vicio o similares. Son víctimas de su enorme capacidad de camuflaje y de la seducción. Pero también suelen presentar una típica vulnerabilidad que se remonta a sus familias de origen, que en muchos casos podríamos considerar familias disfuncionales o ‘Familias Zero'”, como así las llama.

Que piensas de lo que acabas de leer….es terrible las consecuencias de tener padres narcisistas o psicopatas integrados en la salud emocional de muchos niños y esto es algo que en la actualidad no se controla, ya que todas estas cosas están pasando ahora mismo en muchas casas donde esos niños se encuentran indefensos ante sus propios padres.

Una persona con este trastorno «amará» o rechazará a otras personas siempre por interés (inconsciente), según éstas le ayuden a reforzar su imagen de sí misma o, por el contrario, supongan una amenaza a dicha autoimagen o idea de sí.
Por ello, los niños y niñas cuya madre o padre (o ambos) sufre este trastorno, aprenden desde muy temprano y en el secreto del seno familiar, a amoldarse a los deseos de sus padres para no ser atacados y conseguir una migaja de la aceptación que, naturalmente, necesitan para su sano desarrollo.ť

Los adultos que han crecido en una familia con uno o varios de los progenitores con narcisismo, tienden a desarrollar, si no reciben ayuda terapéutica y también espiritual, una serie de rasgos de carácter y de problemas psicoemocionales y existenciales muy fácilmente identificables:

– Baja autoestima
– Diálogo interno de autodesprecio
– Desconocimiento de las propias necesidades
– Desconexión de las propias emociones
– Necesidad de complacer
– Empatía y capacidad de entender al otro hasta en lo más oscuro
– Justificación excesiva
– Miedo a decir «No»
– Sensación de impotencia o de «no ser capaz»
– Hipersensibilidad a la crítica
– Ansiedad generalizada o muy habitual
– Trastornos de alimentación
– Adicciones
– Depresión
– Pensamientos obsesivos intrusivos
– Tendencia a la preocupación
– Insatisfacción crónica
– Vacío profundo que no parece llenarse con nada
– Fases de apatía vital

Todas estas señales, aparentemente inconexas, señalan a una infancia de sufrimiento silencioso, de autonegación para complacer a papá o mamá, y de miedo a despertar a la Bestia que vive en casa.
La magnitud epidémica que está tomando este transtorno es increíble y se puede ver.
– La pérdida de valores humanos
– El culto al individualismo
– La desconexión del corazón (que además se transmite de generación en generación)
– Y el miedo colectivo a la interiorización.

Cosas que los hijos de narcisistas desearían que evitaras decir

1. Todos los padres aman a sus hijos. Debido a que nuestras creencias centrales acerca de la familia y la sociedad se basan en ideales de un amor incondicional de los padres hacia sus hijos, en especial de las madres, reconocer la verdad de que no todos los padres aman a sus hijos o apoyan lo que es mejor para ellos, resulta amenazador para nuestro sentido fundamental de orden y seguridad en el mundo. Pero este impulso de negar la realidad permite que se abuse de las víctimas causándoles daños adicionales.

2. Lo que necesitas hacer es decirle a tus padres cómo te sientes. Confiarle nuestros sentimientos a las personas que queremos puede ser una manera poderosa de construir intimidad y comprensión, pero no es seguro con padres narcisistas. Debido a la profundidad de su egocentrismo, falta de empatía, exagerado sentido del derecho sobre los demás, y necesidad de sumergir a otros para destacar, los padres narcisistas normalmente consideran que los sentimientos de sus hijos son egoístas, poco razonables y amenazadores, incluso cuando son bebés. Con frecuencia, esos padres usan los sentimientos de sus hijos en su contra para manipularlos, explotarlos o humillarlos.

3. Los niños siempre culpan a sus padres. La realidad de la psicología humana es que los niños niegan los defectos de sus padres y se culpan a sí mismos por las deficiencias de sus padres con el fin de preservar aunque sea el mínimo cuidado que reciben y optimizar sus posibilidades de supervivencia. En realidad la compulsión de negar y autoculparse es tan grande que los sobrevivientes usualmente tienen que batallar por mucho tiempo después de convertirse en adultos para reconocer la incapacidad de sus padres para amarlos, lo que incrementa su sufrimiento y dificulta más la recuperación.

La dinámica familiar va asignando roles a los diversos miembros de la familia, roles que pueden ser cambiantes a lo largo de la historia familiar y en función de las distintas crisis y equilibrios de poder. Algunos de los roles que se han definido son:

El narcisista principal: es el lomo plateado de la familia, el narcisista fetén. Suele ser el padre, o también puede ser la madre. El narcisista arrastra una herida temprana y profunda que esconde desarrollando una personalidad grandiosa, perfecta, incompatible con el error. Esta estructura del self requiere alimento emocional para mantenerse intacta, por eso el narcisista utiliza a los suyos como si fueran un tablero de ajedrez, les asigna roles a su conveniencia, y los hijos pasan buena parte de su tiempo pensando en cómo evitar conflictos con él y esquivar su ira.

  • El codependiente: es el facilitador de la conducta del narcisista jefe. Suele ser el cónyuge, o uno de los hijos. El mensaje que quieren transmitir es “no pasa nada”, todo esto es normal, es decir, negar la existencia de maltrato. Su poca autoestima le lleva a aceptar una pequeñez frente a la grandiosidad del narcisista. Los codependientes reciben un trato manipulador alternándose el modo amable o especial con el abuso y la vejación. En muchas ocasiones, facilitan el mecanismo del chivo expiatorio para calmar al narcisista.
  • Monos voladores: son hijos u otros familiares. Asumen el trabajo sucio de la familia narcisista. Son uno o más familiares que activamente buscan la crítica y el conflicto. Mantienen viva la tensión del “divide y vencerás”. Son expertos en las triangulaciones, en el dos o más contra uno; triangulaciones variables cuyos actores y roles van cambiando con el tiempo, y tras cada crisis. Muchas veces, ellos también tienen un perfil sesgadamente narcisista.
  • El niño dorado: es el favorito, el idealizado; se convierte en la proyección de los anhelos del narcisista. El precio que paga es la complacencia ante cualquier cosa que pida el narcisista, la obediencia ciega, y el aislamiento de los demás miembros. El fracaso en su función le llevaría fácilmente de ser el favorito a ser el chivo expiatorio.
  • El chivo expiatorio: el sistema patológico narcisista elige a un miembro como chivo expiatorio en función de su “diferencia” respecto al grupo; suelen ser o los más rebeldes al sistema, o los más empáticos, o los más conscientes. Señalado como culpable de los problemas familiares, el narcisista y los monos voladores cargan contra él.
  • El niño perdido: el niño perdido es el niño invisible, el no-visto. Su estrategia para sobrevivir al narcisismo familiar es no hacer ruido, no hacerse notar, no plantear demandas. Sufren más que otros el drama de la negligencia emocional.
  • El niño neutral: pretende ser un muro de contención entre los narcisistas patológicos y el resto de la familia. Quiere pacificar, y no tomar posición. Es un papel malsano porque, al final, intentan tapar la realidad insoportable del maltrato psicológico familiar.
  • El narcisista construye a su alrededor una máscara de personalidad de falsa seguridad y eficiencia. Construye un relato grandilocuente de su propia vida y de su familia. El autoengaño en la familia narcisista es la norma y es masivo. Detrás de esa máscara solo hay un profundo vacío.

Todas las consecuencias sufridas en estas relaciones (pareja, amistad, madre, padre, compañeros de trabajo…) suelen ser una proyección de la sombra de la persona narcisista en el otro, todo aquello que esconden lo ven en el otro o provocan en el otro, debido a su incapacidad para tolerarlo o soportarlo en ellas mismas. Habitualmente no son capaces de reconocer que estas emociones o actitudes pueden ser propias.
 
Así que por su dificultad para tolerar su propia vulnerabilidad van a usar la del otro aplastándola, agrediéndola o “cuidándola” para poder así mantener su “estatus” o posición de fortaleza y superioridad.
 
Al necesitar ser el centro, en muchas ocasiones, los narcisistas conseguirán que las otras personas se vayan alejando de sus amistades, familiares, grupos, trabajo…

Todas las consecuencias sufridas en estas relaciones (pareja, amistad, madre, padre, compañeros de trabajo…) suelen ser una proyección de la sombra de la persona narcisista en el otro, todo aquello que esconden lo ven en el otro o provocan en el otro, debido a su incapacidad para tolerarlo o soportarlo en ellas mismas. Habitualmente no son capaces de reconocer que estas emociones o actitudes pueden ser propias.
 
Así que por su dificultad para tolerar su propia vulnerabilidad van a usar la del otro aplastándola, agrediéndola o “cuidándola” para poder así mantener su “estatus” o posición de fortaleza y superioridad.
 
Al necesitar ser el centro, en muchas ocasiones, los narcisistas conseguirán que las otras personas se vayan alejando de sus amistades, familiares, grupos, trabajo…

Una de las sensaciones más notorias ante estas personas es la confusión, tratarán de manipular los hechos hasta confundirte y que llegues a ser tú la persona equivocada o culpable, dudando incluso de tener derecho a exigirles respeto y cariño. Y en última instancia pudiendo llegar incluso a justificarles en sus actos.
 
Las emociones de culpa, vergüenza y humillación en la relación son el sistema de alarma de que algo nos está ocurriendo y tenemos que prestar atención, ya que estas emociones no deberían de ser la base de una relación sana.
 
Consecuencias más graves son la depresión, ansiedad, ataques de pánico, fobias, trastornos del sueño, trastornos alimenticios, indefensión… y, además, sentir culpa por ello sin ser conscientes de que todos estos síntomas pueden tener relación con el tipo de vínculos con los que hemos crecido (padres narcisistas) o pareja, amigos, trabajo… o con las que nos estamos relacionando (perfiles narcisistas).
 
Si no es detectada esta relación narcisista a tiempo puede llegar a producir una extraña codependencia debido al juego de seducción-agresión.

Deseo que esta información pueda ayudarte, un saludo desde donde me leas 👌🌺